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Pancorbo pierde en una década casi el 20% de su población

R.C.G.
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Dinamizar el turismo o dar 800 euros por recién nacido no ha sido suficiente para frenar la sangría y el envejecimiento. La localidad tiene 420 vecinos

Pancorbo está enclavado en un paraje natural privilegiado a los pies de los Montes Obarenes. - Foto: Alberto Rodrigo

La pérdida de población es la principal preocupación del mundo rural. Pancorbo no es una excepción. La localidad ha visto como en la última década el número de vecinos se ha reducido un 20%, y a pesar de los esfuerzos por revertir esa dinámica, el futuro a corto plazo no es demasiado esperanzador porque un alto porcentaje de las 420 personas que residen en el municipio ya está jubilado y los nacimientos llegan con cuentagotas. 

El último año solo vio la luz un niño, que llegó con un cheque de 800 euros bajo el brazo. Es la cantidad que desde hace tiempo da Pancorbo a todos los recién nacidos que se empadronan, aunque reparte el dinero en tres años para asegurarse de que realmente va a vivir en el pueblo, ya que hubo parejas que una vez cobrada la ayuda se daban de baja en el censo. 

Este incentivo, al igual que dinamizar la vida cultural o fomentar el turismo en la zona para generar ingresos, actividades en las que Pancorbo ha puesto mucho empeño, no han podido frenar la sangría. Y es que «los ayuntamientos solos, poco podemos hacer. Se tienen que implicar más administraciones», afirma Javier Cadiñanos. 

Los motivos de la pérdida de población radican sobre todo en la ausencia de futuro laboral y la escasez de servicios. Los jóvenes tienen que emigrar para cursar sus estudios y son pocos los que regresan con los años, un descenso que podría haber sido más acusado si la localidad no contara con una empresa fuerte que emplea a varias familias y que por lo tanto minimiza la fuga a la ciudad. 

Si el número de vecinos sigue bajando, en no mucho tiempo peligrarán la escuela o la atención médica. «Es lo que más nos preocupa porque sería la puntilla», apunta el alcalde. A nivel vivienda, las disponibles precisan una reforma por lo que «es complicado atraer a parejas jóvenes; para eso necesitaríamos construir viviendas de protección oficial», reconoce Cadiñanos, que reclama más inversiones.

«En los últimos tiempos se ha puesto de moda hablar de la España vaciada y todo el mundo pone sobre la mesa grandes ideas que luego no llegan a nada. Con aplicar un par de medidas bastante sencillas, se solucionarían muchos problemas», asegura la máxima autoridad municipal. En su opinión una de las más eficaces sería aplicar bonificaciones fiscales a los que eligen el entorno rural. Eso ayudaría a equilibrar la balanza con la comodidad que ofrecen las ciudades, porque además el alcalde asegura que la creencia popular de que la vida en los pueblos es más barata, tiene más de mito que de realidad. «Las familias con hijos tienen que ir a Miranda todo el tiempo a las actividades extraescolares y las personas mayores que no tienen coche, simplemente para ir a una consulta médica, gastan 40 euros en un taxi», apunta como ejemplos de su afirmación.