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La Junta pide la declaración de zona catastrófica en Ávila

SPC
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El consejero de Medio Ambiente defiende que «se actuó de forma inmediata, con todos los medios» y anuncia un plan de restauración de la zona «complejo»

Res calcinada tras el incendio de Navalafuente en las inmediaciones de Sotalbo (Ávila). - Foto: Ricardo Muñoz (Ical)

El Consejo de Gobierno de Junta acordó ayer solicitar al Gobierno la declaración de zona catastrófica para el espacio afectado por el incendio de Navalacruz y Cepeda de la Mora (Ávila), según lo anunció el vicepresidente y portavoz, Francisco Igea, antes de la intervención del consejero de Fomento y Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, sobre la situación del mismo y las medidas a adoptar al respecto.

«Entendemos que la situación de la zona así lo requiere y esperemos que esa declaración se produzca en el menor tiempo posible», subrayó Igea y añadió que en breve se publicará una estrategia de apoyo continuado al sector ganadero para asegurar -más allá de la solidaridad de ciudadanos, agricultores y ganaderos- que se podrá suministrar, de manera eficiente y durante los próximos meses, la ayuda a forraje, alimentación y agua que necesita el sector.

También comentó que ya se han desplazado al espacio afectado técnicos de la Consejería de Cultura para visitar bienes de interés cultural como el Castro de la Ulaca y hacer una primera valoración de los daños. «No parecen importantes por las características del yacimiento arqueológico pero hay que continuar haciendo una evaluación más precisa de los daños», señaló.

El consejero de Medio Ambiente comentó que espera que se activen los mecanismos de ayudas por parte de la Administración del Estado y avanzó que ya se trabaja en un plan de restauración «complejo» con medidas que van desde garantizar los pastos para el ganado hasta asegurar la calidad de los acuíferos y de las captaciones de agua de las poblaciones, evitar la erosión del terreno y los arrastres, la restauración de infraestructuras y reforestaciones donde no haya brotes espontáneos de vegetación.

Suárez-Quiñones defendió la actuación llevada a cabo tras la declaración del incendio. «Se actuó de forma inmediata, con todos los medios. La actuación fue rigurosa, profesional y con un protocolo taxativo y diligencia máxima», subrayó a preguntas de los periodistas sobre si los tiempos de respuesta fueron los adecuados recogidas por Ical.

«El ítem de tiempos está registrado, no se ha minimizado nunca y la respuesta fue contundente», insistió tras recordar que inicialmente no se comunicó una posible afectación al medio natural del fuego declarado de un vehículo y cuando se conoció esa circunstancia varió la consideración del incidente y se activó un primer helicóptero con seis efectivos. Una hora después, dijo, había en la zona seis medios aéreos, seis cuadrillas, una bulldozer y numerosas autobombas.