Cacos georgianos, sospechosos de los robos de Padre Silverio

F.L.D.
-
Cacos georgianos, sospechosos de los robos de Padre Silverio - Foto: Alberto Rodrigo

Los ladrones asaltaron los pisos con técnicas muy similares a las de la banda desarticulada hace dos semanas

Mientras los vecinos de la calle Padre Silverio tratan de recuperarse después del robo en al menos siete viviendas y la intentona en otras tantas, la Policía Nacional ya se ha puesto manos a la obra para tratar de atrapar a los responsables de los asaltos. La primera pista y una de las más importantes que siguen los investigadores es la manera en la que los ladrones entraron en los pisos para llevarse todo lo que encontraron a su paso, especialmente dinero y joyas. Los bombines de las puertas estaban bloqueados, lo que hace pensar que utilizaron técnicas relativamente sofisticadas propias de bandas georgianas especializadas en este tipo de delitos.
Algunos vecinos apuntaban que las primeras pistas señalaban que los autores podrían ser procedentes de China. Sin embargo, fuentes de la investigación aseguran que las bandas organizadas de esta nacionalidad no cometen este tipo de delitos mediante un modus operandi que, desde luego, tiene el sello georgiano. De hecho, las técnicas que utilizaron para entrar son prácticamente idénticas a las que realizaban el grupo desarticulado hace dos semanas en la capital y al que se le imputan más de 300 delitos de este tipo. También los marcadores de pegamento pegados en la parte superior de las puertas de las casas son otra seña de identidad de estas bandas y, por tanto, otro dato a tener en cuenta. 
Las investigaciones también han permitido concluir que los ladrones no solo robaron con éxito en la calle Padre Silverio, donde los vecinos afectados insistían que «se habían cebado» tras ser sometidos a una exhaustiva vigilancia de los malhechores. Lo cierto es que durante las vacaciones de Semana Santa también lo intentaron en otras zonas de la ciudad, por ejemplo en el número 44 de la calle Vitoria, frente al Colegio Público Río Arlanzón. Allí, los propietarios de algunas viviendas alertaron a la Policía Nacional tras encontrar en sus puertas los mencionados marcadores de pegamento. Este hecho confirma que la banda focalizó su actuación en la zona sur y en el centro de la ciudad.
TRAS LA PISTA

Por el momento, ese primer indicio de que los robos fueron cometidos por otra banda georgiana es el hilo del que tiran las investigaciones, que ahora se centran en saber si el grupo estaba asentado en Burgos, tanto en la capital o en la provincia, y si permanecen residiendo en la actualidad, o si, por el contrario, se desplazaron desde otra ciudad o país específicamente a cometer los robos aprovechando las vacaciones de Semana Santa.
Cabe recordar que el cabecilla del grupo desarticulado hace 15 días residía en la capital burgalesa desde hacía unos años con su mujer y su hijo pasando totalmente desapercibido. Era el encargado de vigilar los domicilios y también de acoger en su casa a los encargados de cometer los robos, que se desplazaban para esa tarea concreta.