Agentes secretos en las ventanas

F.L.D.
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Muchos vecinos avisan a la Policía cuando ven que una persona se salta el confinamiento, lo que favorece el trabajo de los efectivos. En ocasiones, se graban vídeos que no tardan en hacerse virales

Los cuerpos policiales agradecen esa labor de vigilancia de algunos ciudadanos. - Foto: Luis López Araico

Salir a la ventana, o a la terraza en el caso de los más afortunados, es probablemente la costumbre más sanadora desde que se decretase el estado de alarma. Sin embargo, a más de uno se le atraganta el aire puro cuando ve que otra persona, en vez de estar en casa, se salta la cuarentena y aprovecha las pocas excepciones para darse un paseo o hacer algo de deporte. Esa insolidaridad ha despertado el espíritu detectivesco de muchos burgaleses, que no dudan en avisar a las autoridades para denunciar estos quebrantamientos. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado agradecen esta ayuda y reconocen que en muchas ocasiones han logrado ‘cazar’ al infractor merced a esas llamadas. No obstante, también matizan que otras veces hay que tener cautela, sobre todo si se graban imágenes y se cuelgan en internet. 

Fuentes de la Policía Local explican que la concienciación de la gente sobre el cumplimiento del aislamiento es total. Tanto, que «raro es el día que no llegue alguna llamada, un correo o un mensaje a Twitter alertando de que alguien se ha saltado la cuarentena». Esta colaboración, opinan desde el cuerpo municipal, «es muy importante porque no podemos estar en todos los sitios y el mero hecho de que advirtamos al infractor o le denunciamos ya disuade al resto». 

Las nuevas tecnologías han favorecido esa labor de denuncia, pero a veces se convierten en un arma de doble filo. Cabe resaltar que en estos casos interfiere el derecho a la intimidad del infractor y divulgar su imagen a través de las redes sociales es atentar contra ella. Algunos incluso llegan a increpar o a insultar. No obstante, apenas se han dado casos de este tipo en la provincia. «La gente lo que hace es llamar al 091 contando, por ejemplo, que hay una persona que está de paseo o que finge sacar al perro. Es algo bastante cívico, cosa que agradecemos», apuntan fuentes de la Policía Nacional. 

Estos agentes ciudadanos ‘infiltrados’ en las casas han ayudado, a través de las redes sociales, a esclarecer algunas infracciones que van más allá de las restricciones por el coronavirus. Por ejemplo, una vecina de la calle Hospital Militar, en la zona sur de la capital, grabó a un delincuente observando coches estacionados, los cuales forzó y causó algunos daños. A las pocas horas, la Policía Nacional le detuvo y días más tarde le volvió a arrestar por otros hechos similares. 

La semana pasada, otro ciudadano difundió en internet las imágenes de un guarda rural que entregaba setas a otra persona vestido de uniforme y con el vehículo de trabajo, algo que prohíbe expresamente el reglamento de seguridad privada. La Guardia Civil ya le está investigando y se enfrenta a una fuerte sanción. 

En los pueblos la vigilancia de los vecinos también es exhaustiva, no hacia el resto de sus conciudadanos, sino que toman nota de todos aquellos que se saltan el confinamiento, cogen el coche y se van a pasar un fin de semana a una segunda residencia. 

Desde el primer fin de semana de confinamiento, especialmente en los pueblos del norte y del sur de la provincia, los alcaldes y otros vecinos advertían con carteles de que avisarían a las autoridades si notaban la presencia de ciudadanos de otras provincias. De hecho, la Guardia Civil llegó a sancionar a más de un forastero por este motivo. «Tenemos muy complicado vigilar porque el territorio es muy amplio. Se están empleando todos los medios técnicos y humanos para controlar, pero se agradece que los ciudadanos estén comprometidos y nos avisen», expresan fuentes de la Benemérita. Estos vigilantes han logrado que los infractores no solo estén atentos de la Policía, sino también de las ventanas.