La cruz de las farmacias de pueblo

R.P.B.
-

Resisten heroicamente, sin apenas beneficios económicos. En lo que va de año han cerrado dos farmacias de la provincia

La supervivencia de las farmacias de pueblo, en peligro. - Foto: E.G.

La tan cacareada España vacía está llena: de ausencias, problemas, carencias. Quienes resisten lo hacen de forma numantina. Ahí están las farmacias rurales, por ejemplo, al filo de la navaja, perdiendo clientela a machamartillo, no siendo un negocio, en la mayor parte de los casos, que dé una mínima rentabilidad. "No vamos a mejor. Las medidas de ahorro de los gobiernos respecto al precio de los medicamentos más empleados no ayuda a la sostenibilidad de las farmacias rurales. Y lo que menos ayuda es la despoblación, claro. No sólo hay pocos pacientes, sino que estos son cada vez menos. Todo ello afecta, naturalmente, a la rentabilidad de las farmacias", se lamenta Miguel López de Abechuco, presidente del Colegio de Farmacéuticos, quien reconoce que este año dos farmacias de la provincia -Quintanilla del Agua y Cilleruelo- han echado el cierre, habiendo trasladado su negocio a Cantabria en ambos casos. 


Para que el servicio no se pierda del todo, el Colegio de Farmacéuticos ha reconvertido ambas en botiquines -una suerte de pequeñas farmacias, que están menos horas abiertas pero que dan su servicio- adscritos a las farmacias que tienen más cercanas. "Es una manera de ayudar también a la sostenibilidad de esas otras farmacias, y cubrimos la atención en las localidades en las que se han quedado sin ella". La provincia de Burgos cuenta con 202 farmacias, de las que aproximadamente la mitad están en el ámbito rural (el resto, en Burgos, Aranda y Miranda). 


De esos dos centenares, explica el responsable de los farmacéuticos, una veintena está considerada de ‘viabilidad económica comprometida’, esto es, farmacias que tienen una facturación anual menor de 200.000 euros y que reciben, por parte de administración, una ayuda, si bien esta es exigua "se podría decir que es una ayuda simbólica".


¿Más cierres? López de Abechuco teme que el cierre de farmacias rurales sea una tónica general en los próximos años, ya que los concursos para nuevas aperturas en otras comunidades autónomas dan preferencia a las farmacias más pequeñas, que gozan así de más ventajas para poderse mover. Y admiten que en determinadas comarcas burgalesas "es muy difícil, por no decir imposible, mantener algunas farmacias". En este sentido, asegura que muchos de los responsables de estas farmacias rurales se mantienen "más por vocación" que por otra cosa "porque la rentabilidad que en ellas obtienen es menor que de la que obtendrían en cualquier otro sitio, con el añadido de que tienen dificultades para coger vacaciones, tienen jornadas ininterrumpidas...".


Miguel López de Abechuco esplica que desde el Colegio de Farmacéuticos se está intentando que el farmacéutico, que es el único profesional sanitarios que permanece todos los días durante muchas horas en esas zonas rurales, se convierta en algo más, es decir, que pueda ofrecer servicios profesionales sanitarios remunerados a una población que contribuya a la sostenibilidad "como podría ser un seguimiento farmacoterapéutico, porque nosotros somos expertos en medicamentos". En este sentido, señala que han instado a la Diputación de Burgos a que colabore con un programa que ya funciona en Soria "en el que se puedan hacer sistemas personalizados de dosificación a todas las personas que lo soliciten para que esa escasa población esté controlada y sea el farmacéutico de la zona sea el que le haga y prepare la medicación, realice un estudio... Todo ello ayudaría incluso a fijar la población, porque si una persona que necesita medicamente está bien atendida en ese ámbito tal vez no se marche nunca del pueblo"


Las más vistas