El abandono de Textiles Marín llena la calle de suciedad

A.G.
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El vecindario de los portales 29, 31 y 33 de Camino Casa la Vega teme también por el efecto en su salud del amianto de los deteriorados tejados que cubren las naves

Arancha Valcarce, Jessica Alonso, Raquel Luis, Maurino Gómez y María Eugenia Calvo son algunos de los vecinos incómodos por esta situación. - Foto: Jesús J. Matí­as

No recuerdan exactamente en qué momento se cerró el comercio que Textiles Marín tenía en la calle Camino Casa la Vega y donde vendía cortinas, alfombras, sábanas, toallas y todo tipo de ropa de casa, pero los más viejos del lugar calculan que no menos de quince o veinte años. Desde entonces, el enorme almacén que ocupa buena parte de la calle Camino Casa la Vega se ha ido deteriorando a marchas forzadas y en la actualidad solo provoca en sus vecinos un descontento que está yendo a más. No solo la imagen sucia del establecimiento provoca un importante desdoro a toda la calle sino que va camino, si no lo es ya, de convertirse en un gran foco de insalubridad en el corazón de Gamonal.
Hace poco más de un mes, el pasado 19 de marzo, una vecina pudo fotografiar una enorme y repugnante rata en una de las que eran las puertas de acceso al establecimiento. Allí se vio al animal muerto entre la basura, que cada vez se acumula más. Este hecho es una más de las gotas que están colmando el vaso de la paciencia del vecindario de los portales 29, 31 y 33 de la calle, que son los que están afectados por el descuido que los propietarios de los almacenes han demostrado en todo este tiempo. Se trata de 120 familias -40 por portal- que no solo tienen que aguantar la mugre que se acumula y la presencia de los roedores que son el mayor símbolo de suciedad y dejadez sino que este abandono les está costando dinero. Mucho dinero.
Porque los propietarios de los almacenes hace años que no hacen frente a ninguna de sus responsabilidades pecuniarias como el resto. "Desde que cerraron no han vuelto a pagar la comunidad y cuando ha habido derramas para arreglar la fachada o para la actualización de los ascensores, no hemos sabido nada de ellos", se lamenta este grupo de vecinos que están decididos a pasar a la acción. La dejadez de Textiles Marín -o de quien sea ahora el propietario del inmueble, sospechan que pueda ser algún banco, aunque en 2003 la firma de ropa de casa vendió todos sus inmuebles a un grupo financiero vasco- les ha costado ya alrededor de 2.000 euros por cabeza.
Todos estos problemas los vienen comentando en las reuniones  que realizan con el administrador de las fincas que hasta ahora -se quejan- no les ha propuesto ninguna solución. Así las cosas, van a empezar a movilizarse y lo harán intentando conocer quién es ahora el dueño de los almacenes abandonados y solicitando una entrevista con algún responsable municipal que les pueda  asesorar. En este sentido, no descartan ponerse en contacto con los candidatos a la Alcaldía de los distintos partidos que concurren a las elecciones del 26 de mayo.
"No puede ser que no tengamos ningún lugar en el que reclamar. Esto va a llegar a ser un peligro sanitario y hay que tener en cuenta que somos muchos vecinos y que cerca de aquí hay colegios", añaden. Unos colegios -el Juan de Vallejo es uno de ellos- a los que van, por cierto, prácticamente campo a través porque la zona está sin urbanizar, y cuya visión resulta lamentable, llena de basura, deterioro y olvido.
Uno de los factores que más miedo provoca en este grupo de vecinos que han cogido la antorcha reivindicativa es la presencia de amianto -material cuya utilización fue prohibida en 2002- en los tejados que cubren las naves. María Eugenia Calvo, por ejemplo, asegura que conoce muy bien el efecto que esta sustancia causa ya que su padre trabajó en una empresa en la que la mayoría de los trabajadores sufrieron enfermedades graves por efecto de este cancerígeno de primera categoría, que es como le tiene catalogado la legislación. Tal es así, que van a informar a los vecinos del riesgo que corren y también del peligro que supone el paso del tiempo con respecto a este material, que, según los expertos, también es nocivo cuando se degrada por antigüedad o como consecuencia de las condiciones climatológicas. "El administrador nos propone que encarguemos a una empresa que lo retire pero el precio es altísimo", se quejan.

LOS PELIGROS DE UNA SUSTANCIA CANCERÍGENA. El amianto es el término genérico que se utiliza para denominar a un conjunto de minerales naturales con una estructura fibrosa y cristalina, incombustible y que puede ser dividida en filamentos que son fuertes, duraderos y resistentes al calor y al fuego, razones por las cuales a lo largo de los años ha tenido muchos usos en las distintas industrias. Según informa la Consejería de Sanidad en su web (www.saludcastillayleon.es) el riesgo que puede entrañar para la salud se produce por una manipulación incorrecta del mismo, sin las medidas de protección adecuadas. Las fibras de amianto no se evaporan al aire ni se disuelven en agua, pero pueden contactar con el agua y con el aire cuando se degradan los materiales que contienen amianto o por su manipulación, corte, demoliciones o rotura.
Los principales efectos sobre la salud derivados de la exposición al amianto son la fibrosis pulmonar, el cáncer de pulmón y el mesotelioma. También se han encontrado relación con tumores gastrointestinales o de laringe y existe la sospecha, no confirmada, de que puede producir otros cánceres como el de riñón, ovario y mama.