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Nuestro hombre en Hollywood

A.G.
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El burgalés Álvar Carretero de la Fuente, que lleva desde 2014 trabajando en la industria del cine en Los Ángeles, acaba de ser fichado por Mediapro Services para buscar producciones estadounidenses que quieran rodarse en España y Portugal

Álvar Carretero de la Fuente, la semana pasada, en la terraza del hotel Silken. - Foto: Valdivielso

Álvar Carretero de la Fuente (Burgos, 1990) es una rara avis. A la edad en la que mucha gente aún vive con sus padres y va saltando de trabajo precario en trabajo precario, él se ha comprado una casa en el barrio K-Town de Los Ángeles, donde lleva siete años trabajando para la agencia de marketing y publicidad audiovisual Joshua Jason Public Relations (JJPR), y acaba de ser fichado por Mediapro Services, una filial del potente grupo audiovisual Mediapro, para atraer producciones estadounidenses a España y Portugal. Detrás de esta meteórica carrera -es ya miembro de la Academia de las de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España y como tal vota a las películas que optan a los Goya- hay una sorprendente audacia, un desparpajo muy poco frecuente y muchas horas de trabajo.

Con apenas 23 y recién graduado en Comunicación Audiovisual en la Universidad de Navarra se marchó a Estados Unidos "a la aventura" después de pasar un año en Madrid en el duro 2012 currando a destajo y con una gran precariedad para unos productores rusos: "En aquel año la crisis apretaba muy fuerte y yo iba con mi catálogo de los documentales de los rusos lleno de cosas improgramables. Fue horrible -el ambiente era muy depresivo, cerraba todo, la juventud estaba sin futuro- pero aprendí mucho. En esa época me entrevistó la CNN -una cosa muy loca porque yo había conocido al corresponsal en un bar- y ya decía que estaba pensando en emigrar. Y al final me fui pero no con la idea de quedarme sino a ver cómo se me daba y si podía volver".

A Los Ángeles -"una ciudad fantástica en muchas cosas y una jungla infernal para otras"- llegó con una visa de estudiante y empezó como becario en Egeda US, una empresa de gestión de derechos audiovisuales, donde hacía de todo, desde editar vídeos a hacer fotocopias. Era 2013 y el corto español Aquel no era yo, de Esteban Crespo, es elegido para optar a los Oscar de su categoría. Álvar recibió el encargo de acompañar al equipo en los eventos en los que promocionaban su candidatura "y de que no les faltara nada". Le fue bien y se mantuvo, al contrario que tantas personas que intentan forjarse una carrera en la meca del cine y al año se vuelven a sus países. En 2014 le ficha JJPR y empieza a hacer campañas para promocionar películas de cara a los Oscar: "Esto consiste, básicamente, en hacer un esfuerzo promocional y de marketing, de posicionamiento, de lobby, si se quiere llamar así, para conseguir que una película, primero sea nominada a un premio y más adelante lo gane y, por supuesto, que se vea, porque hay un lógico retorno económico y de prestigio para el equipo y el talento que sustentan la película, algo que en los premios europeos no hay, una película que gana un Goya igual se reestrena en los cines, pero Estados Unidos es otra dimensión, al final, un Oscar es una manera de legitimar muchas inversiones, la creación de carreras y el aumento de cachés".

Carretero, que está ahora centrado en que Dune y Belfast, de Kenneth Branagh, triunfen en la alfombra roja, opina que El buen patrón, la película de Fernando León de Aranoa con Javier Bardem como protagonista y que compite en el apartado de mejor película extranjera, "tiene todas las posibilidades para llevarse el premio": "A mí me gustó mucho y, por lo visto, a muchísima gente también porque ganó a Madres paralelas, de Almodóvar, y creo que se va a entender bien en Estados Unidos porque el capital es igual en todas partes y esa idea de muchos jefes de 'yo te saco la sangre para que trabajes pero soy tu amigo' es universal. Luego hay que ver cómo se posiciona". Sobre el éxito de unos pocos actores españoles en Hollywood -Bardem, Penélope Cruz, Antonio Banderas- opina que es el resultado de una suma de factores: "La perseverancia, la trayectoria que ya llevaban desde España (es muy complicado empezar allí desde cero) y el talento, nadie puede negar que Bardem, Banderas y Cruz son gente muy talentosa".

"ALLÍ QUIEREN MUCHO A ESPAÑA". En este sentido, recuerda que España tiene muy buena fama en los Estados Unidos y que es un país muy querido "aunque aquí nos echemos mierda a nosotros mismos, nos tienen como un país muy alegre y en el cine nos asocian con el color de Almodóvar, con series como La casa de papel, con la pasión, con esos arquetipos que muchas veces se cumplen y que funcionan; se nos tiene mucho cariño pese a nosotros mismos".

Confiesa que está encantado con el trabajo que tiene y que sus aspiraciones no van más allá de lo que ahora hace -"que me quiten lo bailao, yo ya he hecho cosas que ni en sueños me hubiera imaginado" pero reconoce que no le importaría producir "aunque no tengo ninguna prisa". Es imposible que en este punto de la conversación no salga la oscura historia de Harvey Weinstein, a quien puso coto la campaña MeToo con la que las actrices norteamericanas terminaron con años de impunidad sobre sus abusos sexuales. "Él representaba un sistema decadente que llevaba muchísimos años entre una aquiescencia tácita, todo el mundo sabía que era un tipo bastante sórdido aunque dudo que se supiera lo de las violaciones. Era un tío con muchísimo poder, tanto que en la recepción de los hoteles le daban la llave de la habitación de la actriz. Lo que hizo fue un abuso de poder salvaje pero la otra parte no denunció antes por miles de razones. Fue asqueroso lo que pasó y le ha hecho mucho daño a sus víctimas y también a la industria, pero Hollywood es una industria muy cruel, una máquina de hacer dinero donde si algo no da dinero no se hace y si lo da, se va a seguir haciendo".

El nuevo proyecto en el que se ha embarcado Carretero es el de ser el contacto en Hollywood de Mediapro Services, una empresa del grupo Mediapro, de Jaume Roures. Su objetivo es buscar producciones que se puedan rodar en escenarios españoles y portugueses: "Mi trabajo va a ser mantener reuniones con productoras y financieros para ofrecerles los servicios y las localizaciones que Mediapro tiene en España y Portugal y hablarles de los incentivos fiscales y de otras ventajas, todo esto dentro del marco del plan audiovisual que quiere aprobar el Gobierno con los fondos europeos".

¿Burgos podrá tener un hueco en este proyecto y acoger algún rodaje? "Por supuesto, aunque eso dependerá también del trabajo de las films comissions de cada territorio. Yo estaré encantado de ayudar en todo lo que pueda como ya lo hice hace un par de años en una reunión con gente de la Diputación, de Sodebur y del Ayuntamiento en el que les presenté un proyecto con todo detalle que luego fue filtrado tal cual a otras personas. Tampoco sé qué más se ha hecho desde entonces. Creo que por el tipo de provincia que somos deberíamos tener una film comission muy fuerte, aquí se podrían hacer muchas cosas si hubiera alguien que quisiera moverlo bien y para eso no nos falta gente que tiene mucho talento y experiencia en gestión".

Él empezaría por lanzar una página web "como Dios manda" y utilizar los recursos turísticos que ya existen. "El turismo cinematográfico es una idea brillante y aquí Sad Hill lo está haciendo magníficamente, pero no podemos quedarnos en una película de hace 55 años. Nuestra provincia tiene lugares muy potentes que pueden albergar historias y luego ser reconocidos en la gran pantalla y generar visitas. Yo vendería de Burgos la impresionante diversidad de paisajes que hay en una sola provincia, porque lo tenemos todo, hasta patrimonio industrial... ¿Tú crees que Antolín va a decir que no si le dices que Warner Bros quiere rodar en su fábrica un thriller? Es que no tenemos mar pero podemos ir al pantano de Arija y fingir que es el mar, es decir, no hay que pensar en lo grande sino en lo posible".

Son muchos los escenarios que se imagina: para una película de terror asegura que ofrecería el Hospital de la Concepción y su interior, y para una comedia de amor y lujo, el hotel Landa, pero también tiene en mente para otras historias el Camino de Santiago, los yacimientos de Atapuerca y el centro de la ciudad "porque desde el Arco de Santamaría hasta el Paseo de la Isla puede ser París": "Me encantaría que hubiera un megapeliculazo en Burgos y, aunque es cierto que hay otros factores además del entorno, a la mínima que pueda voy a intentar que se haga".