De casa en casa controlando al bicho

I.L.H.
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Desde el estado de alarma, los sanitarios que se turnan en el PAC del Divino Valles reconocen en sus casas a personas con síntomas compatibles con COVID-19. Parapetados con el material de protección, vigilan su estado sin tomar muestras para el test

De casa en casa controlando al bicho

Desde que se decretó el estado de alarma y se pidió a los ciudadanos que llamaran por teléfono en caso de tener síntomas que pudieran asociarse al coronavirus, en el PAC del Divino Valles se han multiplicado por tres las visitas a domicilio y se ha habilitado un servicio matinal al margen de las urgencias. Desde el 13 de marzo acumulan más de 400 visitas domiciliarias a pacientes con patologías o síntomas de coronavirus que, a juicio de su médico de cabecera que a diario les atiende por teléfono, hayan empeorado. 

En el hospital se turnan los sanitarios de los centros de salud para dar este servicio que requiere enfundarse con el equipo de protección individual al completo para acceder a cada vivienda y, tras la visita, volvérselo a quitar hasta la siguiente. Los profesionales de Sacyl acuden para valorar su estado y controlar los síntomas, pero a ellos no les corresponde tomar muestras para los test. "Atendemos a aquellos pacientes que tienen algún síntoma que hace pensar que están empeorando. Una vez en el domicilio, les auscultamos, les tomamos la temperatura, vemos la saturación... para ver si hay que derivarlos al hospital o pueden seguir en el domicilio con el control de su médico de cabecera", explica Olga Ortega López, médico que ejerció este servicio el martes pasado. En los veinte casos que atendieron los equipos de esa mañana no hubo que derivar al hospital a ningún paciente, afortunadamente.

La médico de Sacyl reconoce la incertidumbre que sienten los pacientes que están recluidos en casa ante un virus del que solo oyen noticias negativas. La visita de los profesionales de blanco, escondidos tras mascarillas, guantes y la capucha del buzo que también envuelve el resto del cuerpo, puede sorprender al entorno, pero al paciente y su familia se les pasa la intranquilidad una vez que tienen al médico en casa. Ya tienen al profesional que les va a ayudar y, aunque sea en unas condiciones excepcionales, saben que va a estar atendido en todo momento.

Ante todo, mucha calma. Precisamente por eso la médico Ortega López quiere trasladar un mensaje tranquilizador a enfermos y familiares: "Es cierto que hay gente que está muy enferma, pero también son muchas las personas que se alarman con síntomas que no son graves. Hay que ser prudentes y observarse a uno mismo para controlar los síntomas, pero no todos los casos son graves ni todas las personas evolucionan mal. Hay muchos que pasarán el virus sin dificultad. Les pido que si tienen dudas nos consulten, que para eso estamos, pero que por tener un síntoma u otro no quiere decir que vayan a desarrollar una afección grave como para ir al hospital", subraya.

En el traslado del equipo sanitario colabora Cruz Roja aportando vehículo y conductor. A Marco Aurelio Miguel le tocó acompañar el martes a la doctora Ortega reconociendo que los únicos que asumen riesgos son los profesionales sanitarios. A ellos les toca trasladarles sin exponerse: les llevan con el EPI puesto y, una vez hecha la visita, les ayudan a meter en bolsas el material sucio para que cuando se suban al coche no se contamine.

A unos y otros les toca compartir días extraños y emocionalmente difíciles. Marco Aurelio, voluntario desde hace cinco años, destaca el esfuerzo de los sanitarios y el talante con el que trabajan. Pero aunque sea a otro nivel, tampoco hay que minisvalorar el trabajo que hace Miguel porque su colaboración permite a los sanitarios trasladarse  y ahorrar un tiempo imprescindible como el que se necesita para hacer 20 visitas en ocho horas con el pertinente cambio de vestuario por cada una.