El Gobierno negó las evidencias

Pilar Cernuda
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Sánchez estuvo más pendiente de las trifulcas internas en torno a la Ley de Igualdad que a la llegada del Covid-19, un virus que ha puesto en jaque al país y cuyas consecuencias pueden ser devastadoras

El Gobierno negó las evidencias - Foto: Moncloa

España no es Italia, decían desde el Gobierno cuando se preguntaba si se estaban tomando decisiones respecto al coronavirus. Pedro Sánchez no advirtió la magnitud de la crisis hasta que el pasado miércoles participó en el Consejo Europeo por videoconferencia convocado con carácter de urgencia. Al finalizar la conversación entre los jefes de Ejecutivo de la UE, compareció ante los periodistas para presentar un plan de choque ante la «emergencia sanitaria» que incluía también medidas para paliar las consecuencias que tendría en el mundo empresarial y en el empleo.
Hasta esa fecha, el Gabinete se negaba a admitir las evidencias, aunque ya se habían producido decenas de muertes en España y el número de afectados por el Covid-19 sumaban varios centenares. Personalidades sanitarias llevaban tiempo alertando del peligro, y voces del mundo empresarial y económico recordaban que Zapatero multiplicó la situación de 2008 al no asumir que existía una crisis. Desde el Gobierno, sin embargo, hasta esa reunión telemática del Consejo Europeo, no reaccionaron con la sensatez que exigía el momento. 
Otros temas parecían prioritarios: la división que provocó en el Gabinete la Ley de Libertad Sexual que había presentado la ministra de Igualdad, que fue rechazada de forma tajante por Justicia por sus deficiencias, y a la que también pusieron inconvenientes de tipo legal desde Interior y Defensa. Montero  se empeñó en llevarla al Consejo de Ministros anterior al 8 de marzo porque quería que estuviera aprobada cuando se celebraba el Día de la Mujer Trabajadora. Sus colegas no conocían el texto cuando llegó a la mesa. Ese asunto, y las tensiones internas, con Carmen Calvo defendiendo la posición de las feministas del PSOE, quitaba más el sueño a Sánchez. 
Solo la titular de Trabajo, Yolanda Díaz, advirtió sobre las consecuencias que tendría el virus en el sector laboral y su Departamento colgó en su página web una lista de medidas que debían tenerse en cuenta para paliar los efectos económicos de la crisis. Al día siguiente habían desaparecido y, desde La Moncloa se informaba de que todas las cuestiones relacionadas con el coronavirus se centralizaban a través de Sanidad. Díaz no asistió a la manifestación del 8-M, como había hecho años anteriores, alegando un viaje a Galicia.
Esa noche del 8 de marzo, Montero empezó a sentir los síntomas gripales y solo a partir del lunes siguiente, esta semana, se ha visto un Gobierno, con su presidente a la cabeza, dando señales de que habían comprendido la magnitud del problema. Hasta entonces, «España no es Italia», aunque Sánchez presidió el 25 de febrero una reunión del comité de seguimiento de la crisis del Covid-19. Tras ella, siguieron dando prioridad a los proyectos políticos y dejaron en manos de Fernando Simón, director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, la responsabilidad de comparecer diariamente para informar sobre la situación y el ministro Salvador Illa completó esa tarea trasladando los datos que le facilitaba su equipo de expertos. El catalán había convocado al consejo interterritorial la tarde del 25 de febrero, después de que Sánchez se reuniera por primera vez con el comité de seguimiento. Pero la sensación de que el coronavirus no era un asunto que preocupara excesivamente provocó aún más preocupación en una ciudadanía que sí era consciente de que el goteo de bajas médicas indicaba que se estaban viviendo días que alertaban sobre la llegada de una epidemia.
En Madrid, una presidenta regional sin experiencia de gestión y que había tenido meteduras de pata importantes, estaba tomando iniciativas. Isabel Díaz Ayuso convocó la primera reunión de un equipo médico de unos 30 profesionales, más el consejero, para analizar la situación y preparar un dispositivo por si hubiera que tomar medidas de emergencia. Los profesionales españoles se encuentran entre los mejores del mundo, pero si se agravaba la situación era necesario dotarlos de más medios, personal y material sanitario, para afrontar la crisis. Al día siguiente de la reunión, se produjo el primer caso de infección en Madrid. 
El lunes, Sánchez participó en el acto de clausura del congreso de ATA. También estaba Ayuso y el socialista le pidió reunirse. Lo hicieron brevemente en una sala aparte. Él le pidió lealtad y la conservadora le respondió que contara con ella, pero que iba a tomar medidas que consideraba indispensables, y que si el Gobierno se oponía, las tomaría en cualquier caso porque tenía el convencimiento de que solo así podía garantizar la seguridad de los madrileños.

Cambiará la sociedad

Ayuso y su consejero han contado con el asesoramiento de un equipo matemático que les hacían predicciones de futuro en función de la rapidez con que se producían los casos de infecciones. Alertaron sobre las consecuencias de los actos multitudinarios, y desde el Gobierno regional expresaron su preocupación por la manifestación del 8 de marzo. Fue inútil. La presidenta llamó uno por uno a los portavoces parlamentarios de la Asamblea madrileña para expresarles la necesidad de evitar las aglomeraciones e informarles de su primera decisión: cerrar a las visitas los centros geriátricos y las residencias de mayores, donde se habían producido ya varios casos de afectados. Es la razón de que el día que habló con Sánchez ya se había tomado la decisión de cerrar los centros escolares y la universidad durante dos semanas, como medida de prevención.  
El jueves, cuando se disparaba la cifra de afectados y se recibió con auténtica conmoción que Montero estaba afectada, el cierre de centros de enseñanza se generalizaba para toda España.
Las medidas adoptadas son drásticas y la ciudadanía ha asumido que son necesarias. Todos los ministerios y gobiernos regionales van a sumar esfuerzos en la medida de sus posibilidades. Defensa ya ha puesto sus hospitales, material sanitario, UME y medios de transporte para la lucha contra el virus; Madrid ha habilitado como centros de atención sanitaria los hoteles cerrados por temporada, y la iniciativa se va a trasladar a otros puntos de España con hospitales sobresaturados. Se ha pedido a médicos y enfermeras recién jubilados que se incorporen temporalmente, y se están contratando a miles de profesionales eventuales. China ha ofrecido material, y Sánchez ha anunciado partidas de más de 14.000 millones de euros para paliar los efectos de una situación que hoy se lleva con unas directrices muy claras en lo sanitario pero que empieza a tener consecuencias importantes en la economía y en el terreno laboral, consecuencias que pueden ser devastadoras.