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Forenses alertan del alza de menores que exploran por abusos

I.E.
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El director del Instituto de Medicina Legal, Amador Martínez, señala que hay un aumento «significativo» de las denuncias de chicas adolescentes, muchas veces contra familiares

Imagen de una de las concentraciones contra la violencia machista en la Plaza del Cid. - Foto: Daniel Canas

Casos como el de la manada o el movimiento ‘Me too’ han contribuido a crear un clima de mayor sensibilización social que permite a las mujeres denunciar delitos de índole sexual que con anterioridad  ni siquiera salían a la luz pública.

Todas las estadísticas, tanto las policiales como las de la Fiscalía y el Consejo del Poder Judicial, ponen de manifiesto que el número de casos ha aumentado en los últimos años. Y éstos solo son los que acaban en un procedimiento judicial, pero hay otros que no prosperan que también tienen su recorrido en los angostos recovecos que anteceden a la acción de los tribunales. Por ejemplo, los forenses han apreciado «un incremento significativo» del número de reconocimientos que han de llevar a cabo a chicas adolescentes que terminan en el hospital porque han sufrido un episodio de abusos o incluso de agresión sexual. «Hasta 21 casos» registra la memoria del Instituto de Medicina Legal, según apunta su director, Amador Martínez Tejedor.  

Estos profesionales, que prestan servicio al Ministerio de Justicia, son avisados desde los hospitales de la provincia cuando cualquier persona informa a los facultativos que han sido víctimas de algún delito sexual. Acuden y los reconocen tanto desde el punto de vista físico como psicológico, con el fin de elevar después sus conclusiones a la autoridad judicial para incorporarlas al procedimiento. Lo que más sorprende a Martínez Tejedor «es la juventud de las chicas y que en un buen número de ocasiones las personas denunciadas son parientes o allegados de las víctimas».

Después hay otro perfil de víctima, que es el de la adolescente que ha salido de fiesta y acude algo desorientada al hospital -bien la misma noche o a la mañana siguiente- ante el temor de haber sufrido abusos en un momento en que tenía sus capacidades cognitivas mermadas por el alcohol. Hay que recordar que el Código Penal establece que comete abusos sexuales el que se aprovecha de una persona privada de sentido o con la voluntad anulada. Las penas son entre un año y 10 años de prisión, las más elevadas cuando se produce acceso carnal con penetración de la víctima.