Minimalismo y tradición en estado puro

J.V. (SPC)
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'Straight', 'Pipas de girasol', 'La ley del viaje' o 'Raíz' son algunas de las obras denuncia del genio asiático en las que conjuga cultura ancestral oriental y rompedores conceptos artísticos

La restrospectiva de Ai Weiwei en Dusseldorf (Alemania), en 2019, mostró una de sus obras más culturales, ‘Círculo de animales’, sobre el zodíaco chino - Foto: SASCHA STEINBACH

Activista, político, defensor de las libertades, crítico con el Estado chino, vanguardista, amante de la tradición, perfeccionista, conceptualista, minimalista, creador incansable, artista poliédrico... Ai Weiwei es un compendio de conocimientos, vivencias y experiencias que se reflejan en todas y cada una de sus obras, desde Dropping a Han dynasty Urn (1995) hasta el documental Human flow (2017).
Una de sus piezas más emblemáticas es Straight, que simboliza las víctimas mortales en el terremoto de Sichuan, que sacudió esa provincia en mayo de 2008. Weiwei decidió emprender su propia investigación sobre los hechos para obtener los nombres de los menores fallecidos, traspasando así las redes de corrupción del Gobierno chino, que trató de ocultar las cifras reales de la tragedia. Años más tarde, el artista soportó la persecución del Estado comunista, que le detuvo y encarceló durante casi tres meses en 2011.
Justo un año antes de ese confinamiento, el artista llevó a cabo una de sus exposiciones más famosas en la Tate Modern de la capital británica. Con mucha disciplina y paciencia, llenó la sala de turbinas del museo con 100 millones de pequeñas pipas de porcelana hechas y decoradas a mano por artistas expertos de la ciudad de Jingdezhen, en la obra titulada Sunflower seeds (Pipas de girasol). Para algunos críticos representó la unión del minucioso trabajo tradicional con el nuevo fenómeno económico reflejado en su mayor producto de exportación.
Detalle de ‘Ex votos’, una serie de 200 esculturas talladas en madera.Detalle de ‘Ex votos’, una serie de 200 esculturas talladas en madera. - Foto: Fernando BizerraS.A.C.R.E.D. fue una de sus obras más políticas. Presentada en la Bienal de Venecia de 2013, la instalación representa la celda en la que estuvo encerrado el propio Weiwei. En la escultura se puede observar al propio artista junto con dos guardianes que lo vigilan permanentemente, incluso en sus momentos más íntimos.
Otro de sus temas preferidos es la inmigración y la crisis humana que vive el hombre, como le gusta decir. Weiwei regresó al estudio en 2017 para realizar una de su mayores instalaciones Law of the Journey (La ley del viaje), una patera de 70 metros y 258 figuras hinchables que flotan en el espacio como si estuviesen semihundidas en el mar. 
Su última gran exhibición fue la muestra itinerante Raíz (2019) en Brasil -la más vista de ese año-, una exposición individual que incorporaba por primera vez a artesanos de ese país. Con este nuevo concepto, el creador asiático daba así un paso más en su arte y unía Oriente con  Occidente y Latinoamérica. Un ejemplo más de denuncia, en esta ocasión de las culturas amenazadas de América del Sur.


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Obra compuesta por 100 toneladas de pipas de girasol hechas de porcelana
Obra compuesta por 100 toneladas de pipas de girasol hechas de porcelana - Foto: SASCHA STEINBACH
‘Straight’ evoca la lucha de Weiwei contra el Estado asiático tras el terremoto de Sichuan de 2008
‘Straight’ evoca la lucha de Weiwei contra el Estado asiático tras el terremoto de Sichuan de 2008 - Foto: Fernando Bizerra