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El adiós al maestro

DB
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La ceremonia de despedida de Emiliano Aguirre, el padre de los yacimientos de Atapuerca, contó con la presencia de compañeros y de antiguos alumnos en el tanatorio madrileño de La Paz. Han sido incesantes los mensajes de recuerdo

Juan Luis Arsuaga, uno de los codirectores de los yacimientos de Atapuerca, estuvo acompañado de miembros del equipo de investigación. - Foto: Juan Lázaro (ICAL)

El mundo de la paleontología, familiares, compañeros y amigos despidieron ayer en el Parque Cementerio de La Paz en Madrid a Emiliano Aguirre, fallecido a los 96 años tras una intensa vida al servicio de la ciencia. Su muerte ha sido muy sentida, especialmente en Burgos, donde era reconocido como el padre de las excavaciones de Atapuerca.

A las numerosas muestras de dolor y de reconocimiento se sumaron este martes distintas autoridades de Castilla y León, quienes destacaron su legado eterno, su tenacidad en el trabajo y el hacerlo en equipo.

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, lamentó la muerte Emiliano Aguirre, el primer paleontólogo en descifrar la importancia de los yacimientos de Atapuerca, a los que dedicó gran parte de su vida para poner en valor el enclave burgalés, considerado en la actualidad uno de los lugares más importantes del mundo para el estudio de la evolución humana.

A través de un mensaje en su cuenta personal de Twitter, el presidente la Junta recordó que Aguirre fue la primera persona que descubrió al mundo la importancia de los yacimientos, que hoy son Patrimonio Mundial de la Unesco. «Su legado internacional será eterno para la investigación de los orígenes del hombre. #DEP», concluyó el presidente de la Junta en su mensaje de pésame.

Precisamente, el secretario autonómico del PSOE, el burgalés Luis Tudanca, también aprovechó las redes sociales para lamentar la muerte del paleontólogo coruñés, a quien se refiere como «un pionero» y «un hombre de ciencia que contribuyó de forma decisiva a regalarnos un patrimonio de la humanidad». «Nunca podremos agradecerle todo lo que Burgos le debe», aseveró Luis Tudanca.

A través de Twitter fueron incesantes los mensajes de recuerdo hacia el paleontólogo, nacido en Ferrol en 1926, licenciado en Filosofía, Ciencias Naturales, Teología y doctor en Ciencias.

«Adiós a Emiliano Aguirre. Una figura histórica, un maestro, un pionero. La ciencia española le debe mucho y Atapuerca le debe todo», expresó a través de un tuit uno de los tres codirectores de las excavaciones de Atapuerca, Juan Luis Arsuaga. Otro de ellos, Eudald Carbonell, dijo que la muerte de Emiliano Aguirre representa, no solo para él, sino para muchos de los miembros del equipo de investigación de Atapuerca, «la pérdida de un referente y el padre de nuestro querido proyecto de Atapuerca».

El presidente del parlamento regional, Luis Fuentes, incidió en «su labor, ampliamente reconocida», que «deja un legado inmemorial para entender mejor los orígenes de la historia de la humanidad».

El actual consejero de Cultura de la Junta, Javier Ortega, resaltó su labor como creador de equipos y su generosidad en el legado de su trabajo; y una de sus antecesoras, Alicia García, reconoció su admiración por el primer director de Atapuerca: «Un buen hombre que deja un legado para la eternidad. Tuve la suerte de conocerle. Mi cariño y afecto para su familia y amigos»,  trasladó.

Aguirre comenzó a trabajar en la sierra de Atapuerca en 1976 y elevó sus hallazgos a la categoría de descubrimientos de importancia mundial hasta conseguir el reconocimiento internacional de este yacimiento como uno de los más importantes para entender la evolución humana. Visionario como pocos, tuvo la enorme cualidad de abrir caminos para que otros pudieran seguirlos.

Sus trabajos fueron reconocidos con el Premio Príncipe de Asturias a la Investigación Científica y Técnica en 1997, seis años después de  que Juan Luis Arsuaga, José María Bermúdez de Castro y Eudald Carbonell asumieran la dirección cuando Aguirre se jubiló.

El relevo no le distanció de los  yacimientos. Hasta el último momento se mantuvo en contacto con el proyecto y aportó un importante legado bibliográfico y documental sobre los hallazgos en Atapuerca.

Su legado es inmenso, lo que le llevó a ser reconocido con múltiples premios y reconocimientos, entre ellos el doctorado Honoris Causa por la Universidad de Burgos.