San Zadornil también busca a Miguel

A.C./Villafría de San Zadornil
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Miguel Ortega en una imagen muy reciente. - Foto: DB

El enfermo de alzhéimer, Miguel Ortega Hierro, salió de su casa en Vitoria el 10 de noviembre y no ha vuelto • Su hijo le busca en las redes sociales y en Vitoria, mientras en San Zadornil vigilan por si decidiese regresar a su pueblo

Miguel Ortega Hierro nació hace 77 años en Villafría de San Zadornil, uno de esos pueblos devastados por la emigración de los años sesenta, donde ahora solo se abren cuatro casas y no todo el año. Fue el pastor del pueblo hasta que emigró a Vitoria a los 18 años. Conoce al detalle los frondosos bosques de la Jurisdicción de San Zadornil, ahora integrados en un espacio natural protegido, y cada vez que podía se escapaba a andar por ellos, a coger setas, castañas o simplemente a disfrutar de sus espectaculares panorámicas. Su único hijo Javier cuenta a DBque teme que precisamente ese conocimiento del monte y la vuelta a los recuerdos que sufren los enfermos de alzhéimer le hayan podido conducir de nuevo a San Zadornil.
Miguel Ortega salió de su casa en Vitoria el pasado 10 de noviembre sin que su esposa se percatara. Ella aún dormía. Aún no ha regresado, pero su hijo no ceja en el intento de buscar a su padre por todos los medios, incluidas las redes sociales, grandes aliadas en estos casos. Más de dos mil personas siguen el Twiter @BuscarMiguel y sus tuits se han repetido hasta 30.000 veces. En Facebook la página Buscar Miguel ha sumado 519 seguidores en apenas cuatro días.
En muchos casos, quienes preguntan a Javier que pueden hacer por ayudarle colaboran imprimiendo un cartel con su imagen y un texto que ya se puede ver en numerosas localidades de Las Merindades e incluso en Miranda de Ebro. Quien crea haberle visto ha de ponerse en contacto con la Policía. Mide 1,72 metros de estatura, pesa 75 kilos y vestía una chaqueta clara con un pantalón gris el día que desapareció. Llevaba gafas de pasta. La investigación abierta para dar con el paradero de Miguel Ortega entró en contacto con el alcalde de la Jurisdicción de San Zadornil, Lucio Bodega, para saber si había noticias de él por el lugar que le vio nacer. Pero «nadie le ha visto por aquí», señala Bodega.
La última vez que Miguel Ortega visitó Villafría fue este verano. Le acompañó su hijo. Recuerda que «disfrutamos mucho». Su padre siempre le pedía que regresaran a su rincón en el mundo. «A mi padre le hacía mucha ilusión» volver siempre que podía a su primer hogar, aunque ya no conservaba propiedades en el pueblo. Pero si, los recuerdos de cada vericueto del monte. «Me daba mil vueltas», recuerda Javier Ortega. «Tememos que decidiera volver al pueblo, porque allí con los montes que hay sería imposible encontrarlo», añade.

Presidente de los amigos

Miguel Ortega adoraba su tierra y fue el fundador y presidente de la Asociación de Amigos y Descendientes de Villafría allá por el año 2000. Dejó la cabeza de la asociación en 2007 cuando veía que sus capacidades ya no eran las mismas. La enfermedad aún no había sido diagnosticada, pero ya no era el de antes. En aquellos años impulsó mejoras en el pueblo y no faltó a la reunión anual de cada septiembre en la que comen más de cien oriundos del pueblo y a la que siguió acudiendo hasta 2011.
A su lado siempre tuvo a José Miguel de Miguel Molinuevo, que sigue tirando del carro de la asociación. José Miguel lamenta mucho el destino de su buen amigo y reconoce haber salido a buscarle «por si ha vuelto a sus orígenes».
Si por algo luchó Villafría fue por recuperar el suministro eléctrico, un logro que alcanzó en 2003. El reportaje que DB dedicó a aquella noticia está todavía en una carpeta con los recuerdos de Miguel Ortega. Su hijo la ha abierto de nuevo estos días en busca de pistas que le puedan llevar hacia su padre.
Muy cerca de su casa en Vitoria hay una estación de autobuses. Su familia cree que podría haber tomado algún transporte hacia Bilbao, donde solía hacer compras, a Benidorm, donde quince días antes de desaparecer dijo que tenía ganas de regresar, o hacia el entorno de Villafría de San Zadonil. No obstante, los estudios de personas con Alzheimer coinciden en que la mayoría no salen de un radio de 3 kilómetros alrededor de su casa cuando desaparecen. Por eso, cada sábado y cada domingo, a las diez de la mañana y a las tres de la tarde, en la Cervecería La Duna del barrio de Betoño se reúnen todos aquellos que quieren seguir buscando a Miguel por cada rincón de Vitoria.