LaLiga, la RFEF y la CSD firman la nueva normalidad del fútbol

EFE
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El código, dentro de los llamados 'Acuerdos de Viana', es aplicable a todos los directivos, gestores y agentes del balompié español y servirá como referencia para otros deportes profesionalizados

LaLiga, la RFEF y la AFE firman la nueva normalidad del fútbol - Foto: Ballesteros

La presidenta del Consejo Superior de Deportes (CSD), Irene Lozano, y los presidentes de LaLiga, Javier Tebas, y la Federación Española de Fútbol (RFEF), Luis Rubiales, firmaron a primera hora de esta mañana un código de conducta para el fútbol.

La elaboración y firma de ese código es uno de los puntos que las tres partes acordaron el pasado 18 de abril dentro de los llamados Acuerdos de Viana, y es extensible al resto de actores de todos los deportes.

Este código es aplicable a todos los directivos, gestores y agentes del fútbol y, además de servir como referencia para otros deportes profesionalizados, permitirá fortalecer un diálogo honesto y sincero y facilite las buenas relaciones entre las distintas instituciones futbolísticas.

Los llamados acuerdos de Viana permitieron que las tres partes pactaran "el retorno a los entrenamientos del fútbol profesional" y se comprometieran a dedicar parte de los recursos que generen los derechos audiovisuales del fútbol a un rescate al resto de deportes federados, olímpicos y paralímpicos.

Los presidentes de LaLiga y de la RFEF suscribieron un compromiso para crear un fondo de contingencia de 10 millones de euros al que invitarán a participar a otras entidades como la Asociación de Futbolistas AFE para ayudar a los deportistas más vulnerables.

 

Los siete pilares éticos del código son los siguientes:

1. Generar confianza entre las instituciones del sector constituye la base de un clima de colaboración entre los distintos actores. Éste resulta imprescindible en España para, a la vez, fortalecer la reputación internacional de nuestro deporte, una responsabilidad de todos, que sólo podrá emprenderse con el esfuerzo conjunto.

 

2. Actuar con integridad, para lo cual se da por sentado el obligado cumplimiento de las normas su letra y de su espíritu, para llevar a cabo un adecuado ejercicio de las competencias propias, así como el respeto a la autonomía de decisión de cada actor respecto a su institución.

 

3. Practicar el diálogo, sincero, honesto y constructivo, en la interacción de los distintos actores, a todos los niveles de sus organizaciones, en la toma de decisiones conjuntas, y en los procesos que requieran colaboración entre las partes.

 

4. Resolver de forma amistosa los conflictos y las discrepancias, a través de mecanismos de mediación.

 

5. Ejercer el respeto mutuo y la mesura en las declaraciones públicas, y especialmente durante el proceso de resolución de conflictos, cuya publicidad se evitará. Se huirá de descalificaciones y, en general, términos que dañen la reputación de las personas o las instituciones en ámbitos públicos, tales como reuniones, medios de comunicación y redes sociales. Se huirá de la difusión de desinformación o bulos relativos a las personas o instituciones.

 

6. Practicar la transparencia y el fomento de la ética, de acuerdo con los estándares internacionales y la legislación española. Se anima a dotar de peso, autonomía y mayor protagonismo interno a los Comités de ética con los que hayan decidido dotarse las respectivas organizaciones.

 

7. Cobrar conciencia de la ejemplaridad de directivos y gestores, en coherencia con los valores positivos del deporte. Éstos se reflejan en comportamientos concretos y reales que inspiren a la sociedad, muy especialmente a las jóvenes generaciones de directivos y líderes de la administración de instituciones o empresas deportivas, tanto públicas como privadas.

 

El CSD apuntó que la adhesión a este Código de Conducta implica la aceptación de sus siete pilares éticos y el compromiso inequívoco de ejecutarlo dentro de las entidades o instituciones firmantes a través de sus normas y de mecanismos eficaces que garanticen su cumplimiento.