Casi 650 locales se quedan sin poder abrir la terraza mañana

H.J.
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El 45% de los establecimientos de hostelería de la capital tiene permiso para poner veladores, con una media de 8 mesas que habría permitido un aforo tipo de 16 personas si Burgos hubiera entrado en Fase 1

Casi 650 locales se quedan sin poder abrir la terraza mañana - Foto: Luis López Araico

Los establecimientos hosteleros de la ciudad llevaban dos semanas en vilo. A los dos meses de incertidumbre que está padeciendo toda la ciudadanía se sumaba, en su caso, sus particulares dudas sobre qué pasaría con ellos a partir de este lunes si finalmente era posible avanzar a la llamada Fase 1 de la desescalada, pero el viernes vieron confirmados los peores pronósticos y casi 650 potenciales terrazas seguirán plegadas y guardadas.
Quienes están detrás de bares y restaurantes tienen casuísticas absolutamente diversas. Algunos son auténticos empresarios de hostelería con varios establecimientos y un buen número de empleados a su cargo pero otros son modestos autónomos que se encuentran prácticamente solos ante el peligro. Y pese a las diferencias abismales entre sus distintas situaciones todos compartían la angustia por el futuro inmediato.
Sus establecimientos son el principal lugar de socialización para la sociedad española, algo que ahora los convierte en potenciales focos de contagio. Y por el momento lo más que podían hacer era montar las terrazas al 50%, nunca el interior del establecimiento.
Con este panorama, la terraza media en Burgos solo podría atender a 16 personas. Y eso teniendo en cuenta que disponen de veladores la mitad de los restaurantes, bares y cafeterías. Según los correspondientes epígrafes fiscales, y partiendo de datos facilitados por la Cámara de Comercio en 2018, en la capital burgalesa habría alrededor de 1.400 establecimientos hosteleros. De ellos, tal y como explican desde el Ayuntamiento, fueron 647 los que obtuvieron permiso en 2019 para instalar veladores.
En total el número de mesas que están autorizados a poner entre todos, tras haber pagado la correspondiente tasa municipal, es de 5.122, lo que resulta una media de 8 mesas por establecimiento. Cada una de ellas va acompañada de sus correspondientes cuatro sillas. Si pudieran abrir a plena capacidad serían capaces de satisfacer la sed y el hambre de 32 personas. Con las limitaciones de la actual situación sanitaria, como mucho podrán servir a las mencionadas 16.
Ante esta situación, los hosteleros se dividen entre quienes iban a intentar abrir para recuperar clientela y sensaciones y quienes insisten en que no les merece la pena en absoluto poner en marcha toda la maquinaria necesaria, rescatar a los empleados del ERTE en el que están y volver a pagar alquileres que tenían negociados si únicamente pueden estar a medio gas en el exterior, con cero clientes en la barra o en las mesas interiores.
TAMAÑOS EXTREMOS. No es lo mismo un bar atendido por una familia, con dos o tres autónomos, que un negocio con una docena de camareros y cocineros. Las diferencias son notables dependiendo también del tamaño y así, siempre según los datos obtenidos del Ayuntamiento de Burgos, las terrazas más grandes se concentran en lo que denominan «casco norte» que se corresponde con lo que habitualmente se entiende por centro histórico.
Allí el número medio de mesas supera la decena y es con mucha diferencia la zona de la ciudad con más aglomeración de veladores, pues están autorizados más de 1.500 para 147 establecimientos. Le siguen muy de cerca la media de 9 que encontramos en la zona de Río Vena (alrededores de la Avenida de Castilla y León y G-2) y el llamado «ensanche norte» (Vadillos-Avenida del Cid-Sagrada Familia).
Por el contrario, en el otro extremo figuran Villafría (solo una terraza con dos mesas) y el llamado «borde del Castillo» con tres mesas por establecimiento. En la Barriada Illera y Villímar el promedio sube ligeramente hasta las 4 mesas por terraza.
En términos absolutos, el cogollo de Gamonal (incluyendo Las Bernardillas) acapara el segundo mayor número de terrazas y establecimientos, con 683 para un centenar de bares y cafeterías, pero allí la media de mesas no llega ni siquiera a una media de siete.