El conductor que se salvó de milagro en Santa Inés iba ebrio

DB
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J.G.A., de 25 años, huyó del lugar del siniestro y dio negativo en la prueba de alcoholemia pero la Guardia Civil logra demostrar ahora que había bebido, gracias a la fórmula de Widmarck

El conductor que se salvó de milagro en Santa Inés iba ebrio

Fuerzas del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Burgos investigan a J.G.A., de 25 años, como presunto autor de un delito contra la seguridad vial por conducir un vehículo a motor superando las tasas establecidas, implicado en un accidente de circulación.

Los hechos ocurrieron el pasado 16 de febrero, cuando en el kilómetro 5’400 de la carretera BU-904, en la comarca del Arlanza, tramo recto, un turismo colisionaba por alcance contra un tractor agrícola que remolcaba aperos de labranza.

A consecuencia del aparatoso siniestro, en el que resultaron heridos de carácter leve tanto el conductor del turismo como el tractorista siendo asistidos en centros hospitalarios, también se produjeron desperfectos de gran consideración en ambos vehículos.

El conductor que se salvó de milagro en Santa Inés iba ebrioEl conductor que se salvó de milagro en Santa Inés iba ebrio - Foto:

Tras la investigación llevada a cabo por los especialistas de los Equipos de Atestados e Informes se ha conocido que el accidente sobrevino a consecuencia de la maniobra de adelantamiento realizada por el turismo.

J.G.A., conductor del turismo, se ausentó tras del lugar tras el siniestro, siendo localizado cuatro horas más tarde en un hospital donde se le realizó la prueba de alcoholemia mediante el aire espirado, arrojando un resultado que, si bien era negativo, se aproximaba al límite máximo permitido.

Lejos de abandonar la investigación, bajo sospecha de que en el momento del accidente pudiera circular con una tasa más elevada y por tanto sancionable o punible, los investigadores realizaron un estudio retrospectivo de la tase de alcoholemia, basándose en la fórmula de Widmarck.

 

LA FÓRMULA

Erik M.P. Widmarck (químico sueco, 1932) desarrolló una fórmula para determinar la concentración de alcohol en la sangre, teniendo en cuenta diferentes variables como la cantidad de alcohol ingerida, factores personales del individuo (género, peso…) y el tiempo transcurrido; en este caso desde que se produjo el accidente hasta el momento en que se le practica la prueba de alcoholemia.

La curva de Widmark enuncia que el metabolismo del alcohol transcurre orgánicamente a una velocidad constante, lenta.

Los especialistas estiman, tras los resultados obtenidos al aplicar la fórmula, que el joven podría circular con una tasa de alcoholemia en el momento del accidente que oscilaría entre el 0,62 y 0,49 mg/l, tasa superior a la permitida limitada a 0,25 mg/l para este grupo de conductores, por lo que ahora ha sido investigado como presunto autor de un delito contra la seguridad vial, por conducir un vehículo a motor superando las tasas autorizadas.

Las diligencias instruidas han sido entregadas en el Juzgado de Instrucción de Lerma.