Miranda pierde el 50% de sucursales bancarias en una década

R.C.
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Miranda pierde el 50% de sucursales bancarias en una década - Foto: Raúl Canales

La centralización de servicios, la crisis y las fusiones han llevado a la ciudad a quedarse con 21 de las 44 oficinas

La fusión de entidades bancarias y la apuesta por el servicio on line han llevado a la ciudad a perder la mitad de las sucursales que tenía hace una década, cuando se inició la crisis económica. La última en bajar la persiana ha sido la oficina de Ibercaja en la calle Vitoria, aunque su cierre no ha supuesto ningún despido ya que los empleados han sido trasladados a las otras dependencias de la entidad con la idea de centralizar la atención a los clientes.
Actualmente solo quedan operativas 21 de las 44 oficinas que estaban abiertas en 2008, puesto que muchas de las entidades financieras han dejado solo un local en la ciudad, cifra a la que hay que añadir la reducción de cajeros automáticos. CaixaBank (6) e Ibercaja (3) son las que más presencia tienen, seguidas por Santander y BBVA, con dos sucursales cada una. Pero al margen de la pérdida de servicios para la ciudadanía, la ‘espantada’ ha dejado un reguero de locales vacíos en el centro urbano. La calle que más ha acusado la fuga es La Estación, porque era la preferida por todas las compañías para ubicar sus sedes principales. De hecho llegó a albergar 17 sucursales al mismo tiempo.
Al ser lonjas de grandes superficies y ubicadas en lugares preferenciales, ha costado encontrarlas un nuevo uso. Durante muchos años la gran mayoría han permanecido cerradas a la espera de un nuevo inquilino capaz de acometer la obra de reforma necesaria para reabrirla con otro tipo de negocio y además asumir el elevado coste del alquiler mensual.
El Mirandés ha dado salida a la que en su día fue sucursal de Bankinter en la esquina de Francisco Cantera, un local con dos plantas en el que el club rojillo ha centralizado su tienda y las oficinas. Recientemente la sede central de La Caixa, en las inmediaciones de la rotonda de Ronda de Ferrocarril, ha levantado otra vez la persiana para albergar una clínica dental, mientras que una conocida marca de ópticas se ha instalado en el espacio que dejó Deutchse Bank casi en el cruce con Comuneros de Castilla.
Sin embargo otros locales, a pesar de su buena ubicación, no tienen aún dueño y ofrecen una imagen de abandono debido a los numerosos carteles que ‘decoran’ sus cristales. Es el caso del que en su momento ocupó el BBVA frente al parque Antonio Machado o el de Caja Círculo en la esquina con Ciudad de Haro. También sigue sin actividad el inmueble ubicado en Saturnino Rubio tras la marcha de Barklays así como la histórica oficina de Banesto en Gregorio Solabarrieta, edificio que fue levantado en 1935 para el entonces popular Banco de Vitoria aunque anteriormente en el solar funcionó un parador que quedó destruido por un incendio.
Ramón y Cajal, Ronda del Ferrocarril o República Argentina son otras de las calles que han visto como la fusión de entidades bancarias dejaba a su paso carteles de ‘se alquila’ en algunos escaparates. En esta última calle, a escasos metros, funcionaban una sucursal de La Caixa y otra de Caja Laboral. En su lugar ahora hay una casa de apuestas.