"El vino y el enoturismo están fijando población"

I.M.L.
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El recientemente reelegido presidente de la Ruta del Vino Ribera del Duero, Miguel Ángel Gayubo, celebra los buenos datos y sobre todo que los visitantes quieran repetir. Plantea como meta mejorar la recepción de extranjeros

El presidente de la Ruta del Vino Ribera del Duero, Miguel Ángel Gayubo. - Foto: DB

Miguel Ángel Gayubo se estrenaba hace cuatro años como presidente de la Ruta del Vino Ribera del Duero, después de dejar una larga etapa comandando la Asociación de Hostelería de Aranda y la Ribera (Asohar), tomando el testigo de la presidencia ostentada por Peñafiel de esta entidad desde su creación. Tras su etapa de toma de contacto, su labor y la de su equipo ha supuesto un repunte de la actividad y la inclusión de más asociados, logrando situar esta ruta como la tercera más visitada de España. Ahora se enfrenta a su segundo mandato tras su reelección.

¿Le ha sorprendido repetir en esta responsabilidad?

Sorpresa como tal, igual no, pero que fuera por unanimidad, sí. Hay cuatro provincias representadas en la ruta, los cuatro ayuntamientos grandes y otros dos pequeños, de diferentes signos políticos, asociaciones empresariales, y cada uno puede tener su afán de protagonismo y lo que han hecho es de felicitarse porque todos han visto que hay que remar en la misma dirección.

¿La unanimidad es un espejo de que en la Ruta del Vino se está trabajando bien y que los socios respaldan la labor de los últimos años?

Y la intención es la de seguir trabajando bien y mantener la neutralidad en la Ribera del Duero, ese es nuestro objetivo, hasta ahora creo que lo hemos cumplido y espero seguir cumpliéndolo. Creo que es uno de los mayores retos. Al final yo soy la cara visible, pero lo estamos haciendo todo por mayoría, no es una ruta presidencialista, bajo ningún concepto y esperemos seguir representando a todos como merecen.

¿La Ruta del Vino ya es un ente conocido por la población?

Desde luego, hoy, en la zona ya se conoce mucho lo que es la Ruta del Vino, y a nivel de España se conoce mucho, igual que en el extranjero. Pero queda mucho por hacer, porque para empezar  no todos tenemos claro qué es hacer enoturismo, pensamos que venir a tomar un vino es hacer enoturismo, que se puede entrar en cualquier bodega y hacer enoturismo. Pero eso va mucho más allá, las bodegas, los hoteles, las casas rurales tienen que estar preparadas. Pero eso es labor nuestra y tenemos que estar preparados para dar la formación y llevar a toda la comarca a intentar llegar a la excelencia en materia de turismo. ¿Desconocimiento? Menos, pero si estuviera todo hecho, ¿qué pintábamos aquí? 

¿Y cuáles serían los retos a afrontar ahora?

Hay que dar un paso más para recibir al público extranjero, estar preparados para esos visitantes que cada vez vienen más. Tenemos que hacer pequeñas campañas de cara al exterior porque no podemos permitir que esta ruta, que dentro de Castilla y León es un trasatlántico, se desmorone, igual que cuando se invierte mucho en hacer una cosa y luego no se cuida, queda en la dejadez y lo que conseguimos es un efecto negativo. Nosotros queremos seguir trabajando para llegar a esa excelencia, no hemos llegado a la cumbre y seguro que vamos a recibir más turistas y de más calidad. Poco a poco, a mí las cifras me dan un poco igual, me importa más que los que vengan quieran volver y que vayan diciendo a la gente que vengan.

Dentro de la ruta y lo que podría llegar a ser, ¿qué oferta tiene?

Ahora mismo damos más de 200 servicios, es la que más en España, y hemos crecido en estos cuatro años un 60% de asociados. Hablamos de bodegas, que tenemos 54, algunas con restaurante o cafetería, hay museos, 58 municipios y algunos en fase de adhesión. Según el Observatorio del Vino, la Ruta del Vino Ribera del Duero es la ruta donde más dinero deja el enoturista y no porque tenga los servicios más caros, sino porque tiene más servicios. Hacia ahí es hacia donde vamos, nosotros no queremos pretender que sea el empresario que más pague en las cuotas, pero lo que sí que queremos es que sea el mejor. 

¿Las bodegas están ya mentalizadas de abrir sus puertas al enoturismo o aún falta concienciación en ese sentido?

Hay pocas porque no es algo que me importe. Las bodegas se especializan en lo suyo y lo que más nos puede beneficiar es que se hagan recorridos por el entorno. Nuestro manual nos marca que recomendemos rutas por hacer. Las bodegas van aprendiendo y aquí tenemos la suerte que se van adaptando. ¿Qué sucede? Que llegan a la bodega y todos les contamos la misma historia, cómo elaboramos el vino, pero cada vez más el enoturista va cambiando, cada vez la gente lo que demanda más es visitar una bodega rapidito, en media hora, catar unos vinos, comprar el vino y salirse. La tendencia la marca el ofrecer cosas nuevas, una ruta a caballo por los viñedos, encuentros al atardecer… eso es lo que nos importa, ofrecer actividades diferentes, más allá de así hago el vino y mi vino es el mejor.

Entiendo, entonces, que la tendencia de la ruta es la diversidad de la oferta.

Claro, eso es uno de nuestros trabajos, asesorar hacia dónde puede ir cada uno porque nosotros sabemos más lo que el público pide. Cada empresa puede tener sus propios clientes, responder a las demandas de un tipo de turistas. Aquí tenemos la suerte de tener bodegas vanguardistas, tradicionales, subterráneas y localidades grandes que cada vez están más concienciadas con este tipo de público, aunque adolecen de tener servicios para atender al enoturista todos los días del año.

¿Mantenemos el tercer puesto entre las rutas del vino más visitadas de España?

Lo mantenemos y bastante bien. Insisto en lo que comentaba antes, las cifras son importantes pero en algún momento tendremos que dejar de crecer, han entrado muchas rutas nuevas, pero eso no me preocupa. Sí que hemos ganado en ser la ruta preferida por el enoturista, la que más apetece visitar, en la que más se repite. Tendremos muchas cosas que mejorar e intentaremos crecer. Pero más importante que la cantidad de visitas es que en 2018 New York Times nos incluya entre los dos destinos imprescindibles dentro de España o que corresponsales de medios internacionales nos visiten y hablen de nosotros, y hablen bien.

¿Cuál es la línea de trabajo principal que se está siguiendo ahora?

Estamos muy volcados en potenciar la naturaleza, explotarlo para que la gente lo conozca y luego lo cuide. Sin olvidarnos del turismo familiar y la potenciación de los recursos que ya tenemos, pero la promoción y la naturaleza van a ser fundamentales a partir de ahora. Sacaremos unos vídeos promocionales dentro de poco, centrados en tres bloques: gastronomía, patrimonio y naturaleza. Es la clave de nuestra estrategia. 

¿Tenemos ya interiorizada la relevancia del enoturismo?

Tenemos que ser conscientes de lo que el enoturismo hace en el territorio. Una casa rural es generación de empleo y que alguien no se marche de un pueblo de 100 habitantes. El otro día me comentaban en Soria que el producto que ellos tienen, granjas de cerdos, no fija población; aquí los viñedos hay que atenderles, y la gente se queda en el pueblo. No solo el enoturismo, el vino está fijando población. Lo vemos aquí con muchos pueblos que se mantienen porque tienen a alguien relacionado con el vino. Ahora que se habla tanto de la España Vaciada, nosotros tenemos un proyecto que fija población. Así que, cuidémoslo. No habrá euro mejor gastado que el que fije población, y esto lo consigue. 


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