Las guarderías de Oña y Briviesca ganan 17 niños

S.F.L.
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La capital burebana invierte en el servicio unos 120.000 euros y la villa cerca de 26.500, aunque recibe una ayuda anual del programa 'Crecemos' de 11.500

El horario del centro briviescano se ha ampliado de 7:15 a 16:30 horas y el oniense abre de 9:30 a 14:30. - Foto: S.F.L.

El centro de conciliación familiar de Briviesca y la guardería de Oña comenzaron el nuevo curso escolar el pasado 1 de septiembre con un aumento en el número de matrículas que ha permitido mantener a toda la plantilla.  En el de la capital burebana las inscripciones suben de 22 a 35 con respecto al año pasado, aunque las cifras no son definitivas porque pueden variar a lo largo del periodo académico. A la de la villa condal acuden 8 niños pero hay previsiones de que en enero lleguen a ser 10. 
En las instalaciones briviescanas trabajan dos técnicos a jornada completa y dos a media, una cocinera y una limpiadora. Como consecuencia de la baja demanda del servicio y la poca natalidad de los últimos tiempos, el curso pasado se vieron obligados a unificar dos de las tres aulas disponibles. Al aumentar las matrículas este curso permanecerán en funcionamiento todas. En la clase de 0 a 1 años se encargan de cuidar a 3 bebés pero durante este mes se incorporarán otros 2; en la de 1 a 2 por el momento asisten 10 niños y en la de 2 a 3 van a diario 18, pero hay 20 inscripciones entregadas.
Mientras la guardería San Íñigo de Oña está gestionada íntegramente por el Ayuntamiento y en ella trabajan dos educadoras a jornada parcial. Se muestran «contentas» por el incremento del número de alumnos pero también porque prevén un próximo curso «con más niños». A pesar de que la población en las zonas rurales baja de manera vertiginosa, en los últimos cinco años se han empadronado en la localidad 20 pequeños. 
Las inscripciones en el nuevo ciclo escolar se ha doblado en un año, pasando de 4 a 8.
La capital burebana invierte unos 120.000 euros anuales en gestionar el centro de conciliación familiar. Casilda Martínez, concejala  de Bienestar Social, considera que el servicio es «fundamental» en una ciudad como Briviesca y que ha pesar de que cuesta bastante dinero mantenerlo, «se gasta más en el personal deportivo, que ronda los 170.000 euros». Además, añade que sin un medio con estas características, «muchos padres y madres tendrían que dejar de trabajar para cuidar de sus hijos».
En el caso de Oña, el Ayuntamiento destina aproximadamente 26.500 euros al año en administrar el jardín de infancia, pero recibe cada curso una ayuda del programa ‘Crecemos’ de unos 11.500, dirigido a facilitar la conciliación de la vida familiar y laboral en el ámbito rural. La Junta financia la formación del personal y cofinancia el coste salarial del trabajador. La Diputación sufraga el seguro de responsabilidad civil contratado por el Ayuntamiento y subvenciona el coste salarial de la persona encargada de los menores y el Consistorio asume la gestión del servicio, aporta los medios materiales necesarios, el inmueble donde se desarrolla la actividad y asume los gastos de funcionamiento.
El centro briviescano, La Milagrosa, no puede recibir ayudas de ninguna institución porque en 2012 perdió la titularidad de guardería por no cumplir con los requisitos y normativas exigidas. El edificio donde se ubica no es propiedad municipal por lo que el Ayuntamiento se ve impedido a solicitar ayudas para invertir en arreglos y reformas para recuperar así la identidad de jardín de infancia que antaño tenía.