El Madrid yé-yé

José Antonio Pascual (EFE)
-

La entidad blanca cumple el próximo lunes 54 años de su última Copa de Europa 'en blanco y negro' con un equipo dirigido por Miguel Muñoz

El Madrid yé-yé

Un 11 de mayo nacieron genios del arte, de la cultura, como Salvador Dalí, en 1904, o Camilo José Cela, en 1916, o incluso del fútbol, como Andrés Iniesta, en 1984, y hasta celebran su vigésimo octavo cumpleaños el belga Thibaut Courtois y Pablo Sarabia, formado en la Casa Blanca, que conmemora el próximo lunes principalmente la consecución de su sexta Copa de Europa, la que consiguió aquel equipo yé- de leyenda en el estadio Heysel de Bruselas.
El 11 de mayo de 1966 el Real Madrid recuperaba el trono del fútbol continental. Tras ganar las cinco primeras ediciones estuvo otras cinco sin levantar la ‘orejona’. La última corona se remontaba a 1960 con el histórico 7-3 al Eintracht de Fráncfort, ya con Miguel Muñoz en el banquillo, que como jugador había participado en las dos primeras en 1956 ante el Stade de Reims y en 1957 ante la Fiorentina.
La transformación del equipo corrió bajo su mando.  Sin míticos como Alfredo di Stéfano, Raymond Kopa o Héctor Rial, armó un bloque atrevido, con jóvenes valores que pegaban fuerte, como Zoco, Pirri, Amancio, Velázquez, Araquistáin, Pachín, Pedro de Felipe, Manuel Sanchís, Ramón Groso o Fernando Serena. Paco Gento seguía representando a la gloriosa generación anterior con la misma vigencia de entonces. Ferenc Puskas, cercano a los 40, ya no era titular.
El Madrid yé-yéEl Madrid yé-yéEran años en los que los Beatles triunfaban por todo el mundo, su revolución cultural era absoluta. También en España. Y la fama que adquirió el equipo merengue, hizo que se le conociera como el Madrid de los yé-yé, aunque obviamente no todos esos jóvenes lo eran.
Tras superar con remontada en la previa al Feyenoord, eliminó con autoridad al Kilmarnock escocés (por un global de 7-3). Pero no tuvo una andadura nada fácil. Le costó superar al Anderlecht belga (4-3 en conjunto) y en semifinales se topó con el Inter de Milán, campeón de las dos ediciones anteriores, precisamente en 1964 ante el cuadro blanco.
José Martínez Pirri selló el 1-0 de la ida en Madrid, y en la vuelta confirmó el pase a la final un gol de Amancio Amaro para acabar el encuentro con empate a uno y apear al conjunto de Helenio Herrera, que partía como claro favorito antes de la confrontación.
Su rival, inesperadamente, fue el Partizán, ya que en la otra parte del cuadro figuraban equipos como el Benfica de Eusebio, la pantera negra, o el Manchester United de Bobby Charlton. Ambos se encontraron en cuartos de final y salió airoso el conjunto inglés en un día de gloria en Lisboa de George Best para firmar un tremendo 1-5. Los yugoslavos, mientras, superaban a Nantes, Werder Bremen y Sparta de Praga tras remontar con un 5-0 el 4-1 encajado en la capital checa.
En la semifinal, el Partizán ganó en casa por 2-0, y en la vuelta rentabilizó ese marcador, puesto que el 1-0 del United no le impidió alcanzar la gran final en Heysel.

 

Sin extranjeros

Muñoz formó, como en San Siro, un once con pleno de jugadores españoles en la octava final de la historia del Real Madrid en la Copa de Europa: Araquistáin, Pachín, De Felipe, Zoco, Manuel Sanchís, Pirri, Velázquez, Serena, Amancio, Grosso y Gento.
No había un favorito claro, aunque ese bagaje podía ser beneficioso para el campeón español ante un rival que debutaba en estas lides. Los de Belgrado se adelantaron en el marcador por medio de su capitán, Velibor Vasovic, a los 10 minutos de la reanudación. El gol despertó al equipo de Miguel Muñoz, que con dos goles en seis minutos de Amancio (m.70) y de Serena (m.76) sellaron el 2-1 que devolvía la gloria a la Casa Blanca.
Era su sexta Copa de Europa y la sexta de Paco Gento, récord aún absoluto de la competición. Pocos lo hubieran imaginado. Esos jóvenes, con el concurso eterno de la ‘galerna del Cantábrico’, ese equipo denominado -yé, le devolvió a la cima del fútbol europeo y mundial al escribir otra página histórica imborrable.