El herrero que no pudo ser

L.N.
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El psicólogo Mauro González, natural de Villatuelda, acaba de conquistar el premio literario Montefiore por su libro 'Fragmentos de una sociedad curva'

El herrero que no pudo ser

Para Mauro González, escribir un libro se asemeja, de alguna manera, a trabajar el hierro. Es hijo de un herrero de Villatuelda al que con ocho años ya ayudaba a tirar del fuelle y dar martillazos. Sin embargo, no continuó la saga. Cuenta que le "pilló la época de emigrar" y que lo hizo a Madrid, donde ha ejercido como psicólogo e investigador de mercados hasta jubilarse hace un par de años. Sea como fuere, le quedó un poso de la fragua. González defiende que el hierro "hay que trabajarlo mucho, calentarlo, domesticarlo, templarlo...". Casi como un artículo. El calor del fuego se sustituye en este caso por el de las teclas de un ordenador o por los más clásicos papel y bolígrafo. Después llega el turno de tachar, corregir, releer, volver a modificar palabras o expresiones que pueden no quedar del todo claras... El proceso, para él, es "prácticamente el mismo". 

Así, entre el oficio de herrero y el de escritor, él ha decidido crear su propio relato, bajo el título Fragmentos de una sociedad curva. Se trata de una recopilación de artículos sobre temas relacionados con la psicología, la sociología y la filosofía. Reflexiones, como explica González, "sin utilidad marketiniana", algo que resalta con especial ímpetu ya que ha dedicado 36 años de su vida a la investigación de mercados, primero por cuenta ajena y después con su propia empresa. Componen el libro artículos basados en hechos que se han publicado en la prensa, cuentos o cualquier acontecimiento que llevan a este ribereño a hacer una reflexión sobre los valores que están presentes en cada uno de ellos: desde la falta de intimidad, a la verdad y posverdad, la seguridad como valor central, la cesión de la inteligencia y la voluntad, la apariencia y la mediocridad, la transformación de la familia, el postureo... 

Precisamente González subraya que en la sociedad actual el postureo gana terreno cada día que pasa. Algo que favorecen redes sociales como Facebook o TikTok, en las que, a su juicio, prima más el hecho de aparentar que el de der. "Nos exponemos como nos gustaría ser y no tanto como somos. De cierta forma, la realidad no cuenta, cuenta solamente lo virtual", explica al respecto, advirtiendo que de esta tendencia "no nos escapamos nadie". 

Este ensayo, en el que el autor trata de responder a la dificultad de los tiempos actuales de repetir esquemas aprendidos, le ha valido a Mauro González para conquistar el premio literario de la crítica Montefiore. Un galardón que define como una "anécdota positiva", que, de cierta forma, "da un sentido positivo a su libro". 

Entre nogales y trufas. Más allá de los reconocimientos que va cosechando desde que el libro vio la luz en plena pandemia, González pone en valor la importancia de no olvidar las raíces. Aunque vive en Madrid, visita Villatuelda con mucha frecuencia. De hecho, en este municipio de la Ribera del Duero tiene una pequeña plantación de nogales y encinas truferas, árboles que "reflejan a la perfección" los dos valores que tienen más peso en su vida actual: la paciencia y el ritmo sosegado. 

Es el quinto otoño que recoge nueces, pero ver crecer los árboles es lo que más ilusión le genera. Observar cómo brotan unas raíces, que en el plano personal, cuida con especial mimo. "No hay que descuidar los orígenes y tener en cuenta de dónde venimos", valora. De ahí que ya haya presentado su libro prácticamente de forma personalizada a la quincena de habitantes que permanecen en Villatuelda en invierno. Cambió el martillo y el fuelle por la filosofía, pero siempre con su pueblo muy presente.