"Burgos se puede quedar en agua de borrajas"

G. Arce
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José Ignacio San Millán, empresario. - Foto: Alberto Rodrigo

José Ignacio San Millán, empresario. Blowin' in the wind #ConversacionesSobreBurgos (VIII)

La Aduana no se puede entender sin la personalidad, el dinamismo y la simpatía de Ignacio San Millán, ‘Nacho’ para la gran mayoría de los que le conocen y aprecian. Y es que este empresario burgalés de 59 años recién cumplidos nació, creció y prosperó profesionalmente en Villafría y sabe más que nadie sobre lo que entra y sale por esta gran puerta de la economía burgalesa, sobre la tensión arterial de los mercados mundiales de la mercancía y sobre el estado de ánimo del empresariado local.

Al frente de su grupo Asercomex, con sede en el Edificio Aduana, se ha convertido en el gran intermediario del comercio exterior en Burgos y por su despacho no solo pasa el flujo de mercancías hacia o desde la provincia sino desde diferentes puntos de destino y origen a lo largo y ancho de todo el mundo, por tierra, mar y también aire.

Nacho San Millán es un profesional global pero con raíces muy profundas en su tierra natal. En su conversación nunca faltan referencias a su padre Jaime y su tío Tarsicio, ganaderos; a su tío José María Yartu, uno de los fundadores de Campofrío, presidente de la Cámara de Comercio y empresario de referencia en el Burgos contemporáneo; y también a Jesús Echevarrieta, su mentor, feroz competencia después y añorado amigo siempre.

De joven todo su futuro apuntaba a las granjas y a la fábrica de harinas, pero la suspensión de pagos del negocio familiar y lo mal que lo pasó su padre le llevaron a un drástico cambio de rumbo y a interesarse por aquel proyecto que se barruntaba en la Cámara de Comercio e Industria de principios de los 80: una aduana en mitad de la Meseta.

Estamos en el año 82 y urgían profesionales para trabajar para los agentes de aduanas que se querían establecer en Villafría. Allí se presentó el joven San Millán, ambicioso universitario de Derecho con la mili recién hecha. Ese día conoció a Jesús Echevarrieta, ilustre empresario que presidió e impulsó la Asociación del Polígono de Villalonquéjar. "Tenía 21 años, estaba estudiando Derecho y acababa de terminar la mili: Le dije que sí, que trabajaba con él y me fui a la aduana de Irún a curtirme durante un año".

En la frontera vasca, recuerda, se movía entonces toda la mercancía de Estado con destino a Europa, un incesante ir y venir de camiones, de agentes de aduanas y también de inspectores. Si no había licencia tramitada, si no se podía exportar algo, si había retrasos..., cualquier pega que surgiese, se arreglaba tomando algo en el bar y pactando varios miles de pesetas en ‘b’. "Era como en las películas: se pedían 400.000 por un trabajo y el intermediario se quedaba con 100.000. Menudas juergas... Eran otros tiempos", recuerda.

De vuelta de Irún, abrió la agencia en Villafría gestionada por Echevarrieta en la oficina número 21 de la Aduana. Su primer despacho fue un camión de Tableros Bon con destino a Francia. Trabajaba desde las 7 de la mañana y llegaba a casa a las 4 de la mañana. "Con 24 años aguantas lo que sea...".

La relación laboral con Echevarrieta duró apenas 3 años. Quería casarse con Rocío y aspiraba a mucho más: "Le planteé una subida de sueldo y me contestó: ‘ahí tienes la puerta’. Me dolió, lo reconozco. Contacté con unos amigos que había hecho en Irún y Madrid, y con los hijos de Transportes Ochoa, y les planteé abrir una oficina en Burgos teniéndome como socio". De ahí nació Tránsitos Castellanos, la competencia directa de Echevarrieta. "Le anuncié mi salida cuando estaba de vacaciones... Me dijo: ‘Pero si yo te quiero como un hermano’ y yo le contesté: ‘mucho hermano, pero no me subes el sueldo y me quiero casar’".

A las 8 de la mañana del día siguiente apareció Jesús en la Aduana ofreciéndole mejorar su salario, pero ya no había vuelta a atrás... "Me hizo una guerra dura, tenía todas las empresas de Villalonquéjar trilladas. Me tuve que ir a Madrid a buscar clientes y, entre ellos, conseguí -gracias a la ubicación estratégica de Burgos- una empresa de transportes con viajes hacia Europa que me obligaba a trabajar por las noches: hasta las 5 de la mañana todos los días...".

San Millán creció y se hizo el más grande en la mediación aduanera, un próspero negocio que estaba a punto de desaparecer como la mayoría de las fronteras interiores del viejo continente. En 2002, España entra en la Unión Europea y de golpe se hace innecesaria toda la tramitación con los principales destinos comerciales de Burgos (Francia, Alemania, Italia y Portugal), el pan y la sal de Tránsitos Castellanos. "En 1991 me vino Dragados y Construcciones, uno de los grandes, y les dije que no. Tenía 27 empleados pero ya sabía que el 1 de enero del 92 mi trabajo se reduciría en un 95%". Efectivamente, un ERE redujo a 3 personas la plantilla: "me quedé sin trabajo aunque la empresa iba como un cañón: no había nada que tramitar. Me consuela que ninguno de mis trabajadores se fue mal porque, como mi padre me había enseñado, compartí los beneficios logrados en los últimos años".

De este bache nació Trascasa de Gestión y ya en 1996 Asercomex. Diversificó introduciéndose en la logística y el transporte (gestionado por su empresa Logística Sanmival y Frioes) y en el tráfico con terceros países. Del comercio terrestre saltó al marítimo y al aéreo. "Empezó el movimiento con China y el resto de países asiáticos...".  Y ahí está, todos los días desde las 7,10 de la mañana...

 

"MUCHOS LÍOS"

Ignacio San Millán no para quieto. Incluso en mitad de la charla (y es un gran conversador) hace varias cosas a la vez y todas con buen rollo y exquisita educación con los que apelan su atención. Es tesorero de FAE y, aunque le han tanteado en los últimos tiempos, ya se descarta para presidir la patronal cuando la abandone su amigo Miguel Ángel Benavente ("Ha dejado el listón muy alto, yo soy bajito...", ironiza). Su patrón ideal es "el que tenga industria, el que quiera y le guste la patronal".

Aunque juró y perjuró que no volvería a meter dinero en el fútbol, lo ha vuelto a hacer y además es vicepresidente del Burgos Club de Fútbol, club de sus amores y también de sus dolores de cabeza. Es ‘merengón’, presume, e incondicional de las grandes citas del Real Madrid. "Las finales de Champions en color las he visto todas en directo", reta a quien le supere la apuesta. Si le queda un minuto en el día, se lo dedica al Banco de Alimentos, otra de sus ocupaciones. "Si puedo echar una mano, la echo...", esgrime como lema que intenta cumplir a rajatabla.

 

PREOCUPADO

Últimamente, se muestra más preocupado por lo que escucha entre sus clientes, y tiene muchos. "Las inversiones se han parado por la incertidumbre política y la inseguridad en la inversión. Hay proyectos para traer maquinaria que se han parado". Insiste en que, digan lo que digan, el tema catalán "está haciendo mucho daño". "Cuando viajamos a diferentes convenciones internacionales siempre nos preguntan que qué está pasando en España...". "El comercio exterior disminuye con España y aumenta hacia otros países. Portugal, por ejemplo, nos está comiendo la tostada...".

Le preocupa la ciudad: "Mucho hablamos de nosotros y de lo buenos que somos pero nos podemos quedar en agua de borrajas. ¿Qué ha venido nuevo en los últimos años? ¿Qué hemos atraído...?", se pregunta en relación con las nuevas industrias que se están implantando en los polígonos, la mayoría ampliaciones de las que ya están. "Somos atractivos por la proximidad a Madrid, que es, reconozcámoslo, la que se lleva todo el pastel. Allí está el gran consumo y la logística se va a Toledo o Guadalajara, que nos están haciendo mucho daño". Eso sí, anima a consumir en Burgos y "a no ser peseteros con los paisanos", porque todo lo que se va fuera no vuelve.

Recela de los políticos locales y de las intenciones de la Junta, "a la que se le ve el plumero con lo que tira para Valladolid". "A los chavales se les ha enseñado que el empresario era el bicho malo y no es verdad, hay empresarios buenos y malos, como en todos lados. Echo en falta jóvenes emprendedores, que tengan voz y que nos tomen el relevo".

San Millán tiene mucho futuro por delante: sus empresas siguen creciendo, el Real Madrid conseguirá ‘la 14’ (y él estará donde se juegue la final) y el Burgos (lástima ayer) empezará un día a ganar y ascenderá a Segunda, al menos, con un estadio "totalmente (eso sí)" remozado...