Bomberos más allá del fuego

Ó.C.
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Entre las actuaciones que llevan a cabo, una de las más numerosas es la retirada de nidos de abejas ubicados en zonas que representan un peligro para la ciudadanía. Este año han tenido que intervenir en 67 ocasiones por este motivo

Bomberos más allá del fuego

Las salidas de los bomberos suelen responder a diversos motivos. Incendios o intervenciones en accidentes de tráfico son las primeras en las que se piensa y seguramente las más vistosas, aunque el trabajo de este servicio es mucho más amplio. Dentro de la variedad en los avisos que reciben y en especial en los meses de verano, una de las causas más habituales tiene que ver con abejas o avispas. La retirada de enjambres o nidos en función de la especie es una actuación común y en este 2019 los bomberos han salido del parque de la N-I en 67 ocasiones por este motivo.
De todas ellas, el mes que tuvo una mayor número de incidencias fue julio y en él se acumularon 17 intervenciones. La mayoría se concentran en los meses en los que empieza el calor «desde primavera hasta principios de otoño que es cuando se dan prácticamente todas», resalta el jefe del servicio de Extinción de Incendios, Eduardo Collado.
Al margen de esto, en las 67 salidas se contabilizaron cuatro casos que se salen de lo normal, puesto que no responden a una especie autóctona.Se trata de la vespa velutina, más conocida como avispa asiática, que lleva unos años con presencia baja en la ciudad y su entorno, como se explica Collado, que añade que «empezó hace unos años y pensábamos que íbamos a tener mucha incidencia pero por aquí de momento no se está adaptando».
Bomberos más allá del fuegoBomberos más allá del fuegoAun así, y a pesar de que el número de llamadas por este animal es similar año tras año, el jefe del servicio explica que esta nueva especie ha cambiado algo sus hábitos. Esto se traduce en que al principio aparecían en las copas de los árboles aunque este año por ejemplo se ha quitado un nido en el propio Instituto Fray Pedro de Urbina, donde la velutina había encontrado un rincón más resguardado de las inclemencias metereológicas.
Esta es otra de las características de las salidas que se tienen tanto para las abejas como las avispas, puesto que «a veces te las encuentras en lugares de muy difícil acceso», afirma Collado, que relata que hay situaciones en las que incluso se ubican «entre los tabiques de una vivienda y pueden pasar años hasta que se consolida la colmena». Estos son los casos más complicados, puesto que hay que tirar la pared y al no haber empresas especializadas para este tipo de actuaciones, son los bomberos los que tienen que tirarla y «esas intervenciones son bastante delicadas porque enseguida se genera una nube que te ataca», reconoce el jefe del servicio.
En cualquier caso, la presencia de estos insectos suele crear cierta alarma. El miedo hace que muchas personas llamen y al acudir los bomberos ven que no hay peligro. En esta línea, Collado resalta que a las 67 intervenciones también hay que sumar otras diez salidas en las que había una advertencia, pero al llegar al lugar no se actuó porque no era necesario o porque no se encontró nada.
Bomberos más allá del fuegoBomberos más allá del fuegodiferentes protocolos. Respecto a cómo actuar en función del animal que se encuentran, Collado explica que hay diferentes protocolos, en especial «porque la abeja se trata de un animal protegido», por lo que en el caso de los emjambres «siempre que podemos lo capturamos y lo traemos al parque».
En el caso de las avispas se actúa de manera diferente, en especial con la asiática, puesto que al ser una especie invasora hay que fumigarlas, y cuando las adultas mueren, se llevan el nido para quemarlo y acabar con las larvas que permanecen vivas. Siempre con el objetivo de frenar su expansión, que afecta directamente a las abejas.
Lo que también cambia es el equipo que se usa, ya que la velutina al ser más grande tiene un aguijón que traspasa con cierta facilidad los trajes que se usan para retirar los enjambres de abejas o los nidos de las avispas comunes. Collado revela que con la asiática «aunque sabes que estás protegido impresiona mucho», puesto que se genera mucho más ruido con su aleteo.
Una sensación que fue mucho más llamativa en las primeras ocasiones en las que se cruzaron con ellas con nociones básicas, ya que la formación «para saber cómo tratar a esta especie», llegó tras esos primeros encuentros. Fue también en ese momento en el que «nos compramos los trajes especiales», que no solo se diferencian en que son más gruesos para protegerse del aguijón, sino que también cambia la rejilla ocular.



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