La trama del escayolista implica a otro mirandés

R.C.G.
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Fue descubierto con kilos de cocaína en sus maletas dentro del operativo contra una red de 23 personas que también integraban los 7 miembros de la misma familia acusados del asesinato de Fernando Martín

La detención de siete integrantes de la misma familia por su relación con el asesinato de Fernando Martín, el escayolista que apareció muerto en una laguna de Montañana, no puso fin a la investigación. Al contrario, el clan solo era un eslabón de una red dedicada al tráfico de drogas que operaba en la ciudad pero que tenía su centro logístico en Segovia y Madrid. La misma fue desarticulada tras un gran operativo policial que condujo a la detención de 23 personas, entre las que se encontraba también otro mirandés al que se le incautaron más de 11 kilos de cocaína en el aeropuerto de Barajas.

Los hechos tuvieron lugar en mayo, pocos días después del asesinato de Martín, aunque es ahora cuando se ha conocido la identidad del sujeto al que se le encontró la droga oculta en dobles fondos de las maletas. Se trata de un varón de mediana edad conocido como El Bola y que al parecer era el encargado de importar las sustancias estupefacientes desde Colombia para que posteriormente el resto de miembros de la organización la distribuyeran por el país.

En su momento los miembros de las fuerzas de seguridad destacaron el «grado de sofisticación» que tenía la banda así como la crueldad de sus métodos. De hecho fueron necesarios más de cinco meses de seguimiento para desbaratar toda la estructura de la red, desde la persona encargada de los contactos en Sudamérica hasta quienes ‘cocinaban’ la droga en un laboratorio de Leganés o la vendían posteriormente en las zonas de ocio.

La trama del escayolista implica a otro mirandésLa trama del escayolista implica a otro mirandés

Cuando los agentes ya estaban estrechando el cerco sobre la organización, se produjo el asesinato del escayolista. El motivo, una discusión por droga, ya que la víctima residía en el mismo edificio que los siete miembros de la familia acusados y se encargaba de custodiar la mercancía. Las conversaciones telefónicas intervenidas así lo confirmaron. Precisamente a raíz del crimen la banda extremó la precaución aunque poco después los investigadores tuvieron conocimiento de que intentaban introducir un gran cargamento por Barajas. El 24 de mayo se interceptó en el aeropuerto a El Bola y a partir de ahí se desencadenaron los acontecimientos que llevaron hasta el resto de integrantes de la organización.

 

UNA HISTORIA DE PELÍCULA

El asesinato de Fernando Martín  mantuvo en vilo a la ciudad durante casi un mes, el tiempo que se tardó en practicar las primeras detenciones. Aunque en la calle los rumores ya apuntaban a los siete miembros de la familia a los que se les acusa del crimen, fue necesario esperar un tiempo prudencial para no entorpecer la operación que paralelamente se estaba realizando contra toda la organización dedicada al tráfico de droga.

Algunos capítulos de la historia podrían servir para un guión cinematográfico. Por ejemplo la detención de El Bola, que recientemente fue emitida por el canal National Geographic dentro de su programa Alerta Aeropuertos.
Las imágenes muestran el momento en el que descubren el doble fondo de las maletas repletos de kilos de cocaína. La primera reacción del detenido es pedir un abogado pero a partir de ese momento se producen escenas que, si no fuera por la gravedad de los hechos, rozan lo cómico. Al ser preguntado por si había ingerido también alguna sustancia, el sospechoso dice que es imposible porque tiene el cuello muy pequeño y hasta recuerda, en tono distendido con la agente que le interroga, los problemas que tuvieron para entubarle cuando sufrió una neumonía.

Otro momento surrealista es cuando los policías sacan una figura de una Virgen de la maleta y le preguntan por la procedencia de la misma. «¿La has comprado para que te protegiera?», le pregunta con ironía uno de los agentes, a lo que el mirandés responde desafiante que es un regalo pero «también puedes pincharla para ver si lleva algo dentro».

Por último, cuando es conducido a dependencias policiales y se le va informando del procedimiento a seguir, en uno de las últimas escenas del programa, se le ve asumir con total naturalidad su inmediato ingreso en prisión. Hasta los policías comentan luego ante la cámara que les sorprendió la reacción, ya que no es habitual cuando se trata de delitos de tanta gravedad.