La joya prerrománica de Santa Olalla, en peligro

A.C.
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La junta vecinal de la pedanía espinosiega teme que se hunda su iglesia, fundada en 1122 y con una arquitectura única en la comarca

La joya prerrománica de Santa Olalla en peligro

No es la más bella, pero si una de las más sorprendentes, singulares y diferentes de la comarca. La iglesia de Santa Olalla, que en su nave principal y única conserva ocho arcos de medio punto adosados a las paredes laterales -cuatro a cada lado- al más puro estilo prerrománico asturiano, fue fundada en 1122 por el Abad Tello, como lo atestigua una de sus inscripciones sobre piedra. Pero si no llega financiación a tiempo para reparar su tejado, este templo podrían acabar arruinado por completo.
El peligroso estado de la estructura y del tejado llevó a la parroquia y a la junta vecinal a suspender el culto hace unos meses. La última misa se ofició el día de Todos los Santos, pero la misa de la patrona, Santa Lucía, en diciembre y un reciente entierro han tenido otros escenarios. El presidente de la junta vecinal, Juan Ángel Manzanos, y su vocal, Isabel Saiz de la Maza, quieren evitar que la iglesia se venga abajo y esperan que la Diócesis ejecute una reparación de urgencia mientras llega una subvención del conocido convenio de las goteras. El anterior alcalde lo intentó en mayo del pasado año, pero la iglesia de Santa Olalla no quedó ni siquiera en lista de espera. La memoria técnica que se presentó calificaba de "deficiente" el estado del tejado y planteaba una reparación valorada en 18.000 euros, pero la realidad es que el estado actual es realmente preocupante, como explican desde la junta vecinal. El boquete que se ha abierto en la bóveda del ábside indica que el tejado se ha desplomado y alguna de sus vigas ha cedido. El agua entra por el agujero sin freno y la humedad se respira en la pequeña iglesia levantada en una ladera de la pedanía, contigua a Espinosa.
Entrar en la iglesia de Santa Olalla es una sorpresa. Los esbeltos arcos de medio punto unidos a las paredes pudieron estar bajo una bóveda de cañón, como ocurre en las iglesias del prerrománico asturiano, pero ya ha desaparecido. El ábside también es moderno, al igual que el arco triunfal que da paso a esta parte de la cabecera de la iglesia.
Este templo nació con la primigenia Castilla y sus inscripciones, tres en total marcadas sobre la piedra, dan fe de que fue el abad Tello quien la consagró y Pedro Pascanto (Petrus Pascanto), el maestro de obras que la construyó. Además de ello, una larga inscripción indica cómo el presbítero Gonzalo la hizo consagrar por el obispo Miguel de Tarazona, una ciudad ahora en la provincia de Zaragoza, a nada menos que 225 kilómetros de Espinosa. En aquel tiempo, el rey Alfonso I de Aragón y de Pamplona, conocido como El Batallador (1073-1134), y su esposa Urraca I de León reinaban en Aragón, León, Castilla y Toledo, siendo Espinosa y Santa Olalla posiblemente parte de los dominios del Alfoz de Castro que ella legó a los dominios del rey.
La documentación del monasterio de San Salvador de Oña atestigua que Gonzalo fue el sacerdote de Santa Olalla, un templo un tanto olvidado, a pesar de los siglos de historia que atesora. La última convocatoria de ayudas de la Diputación Provincial, también cofinanciadas por el Arzobispado, repartió 1,4 millones para los años 2019 y 2020. Juan Ángel Manzanos e Isabel Saiz de la Maza lamentan que habrá que esperar hasta la convocatoria de 2021 y quizás para entonces "la iglesia ya se haya ido abajo con una nevada".
belleza interior. Mientras llega la ayuda, valoran iniciar una recolecta de fondos y posiblemente encargarán un nuevo proyecto ante los graves daños que acumula la cubierta y su estructura. Una simple mirada al tejado sirve para observar como se ha hundido y las tejas están a dos alturas. "Por fuera la iglesia no es llamativa, pero por dentro es una joya", insisten. Y ciertamente, lo es. Se piensa que fue la iglesia del antiguo monasterio de Santa Eulalia, ya desaparecido y se encuentra entre las más antiguas de la comarca.