«Tengo cáncer para toda la vida y lo cuento tal cual»

GADEA G. UBIERNA
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A Mónica Conde González le quitaron un pecho con 37 años y todos los ganglios de la axila derecha con 38 años. Cumplidos los 40, se siente «campeona» y comparte su experiencia para ayudar a normalizar lo oncológico

«Tengo cáncer para toda la vida y lo cuento tal cual» - Foto: Patricia González

El primer indicio del cáncer de Mónica Conde González (Burgos, 1979) fue un líquido que le supuraba del pezón derecho. El ginecólogo le quitó importancia, así que ella no le dio más vueltas hasta que el pecho empezó a dolerle. «A mí me dolió el cáncer y mogollón, porque lo tenía en los conductos mamarios», explicaba ayer, destacando que a partir de aquel momento todo fue muy rápido; enseguida salió de dudas. «El médico jugaba con un clip mientras me decía: Tienes un carcinoma. Es in situ, así que se arregla quitando la mama. No te preocupes, vas a quedar igual», recordaba ayer, destacando que el facultativo «no me miró en ningún momento, solo al clip».

Conde es consciente de que ni siquiera para un especialista es fácil decirle a una persona de 37 años que le tienen que extirpar un pecho y, precisamente por eso, ella aprovechó que ayer se celebraba el Día Mundial del Cáncer para dar su testimonio y ayudar a normalizar todo el proceso de esta enfermedad, cada vez más frecuente. «Yo se lo he contado a todo el mundo y quizá a lo bruto, porque con cierta gente igual tenía que haberlo explicado de otra manera. Pero tengo cáncer para toda la vida y no lo oculto», subraya, sin necesidad de aclarar que ella es una de esas personas echadas para adelante. «Cuando me lo dijeron pensé que era una gran putada. Y cuando me paro a pensar que mi cáncer es para siempre me da el bajón, pero he aprendido que así tampoco resuelvo nada», apunta, especificando que su marido ha sido el pilar que la ha sujetado en todo momento. «Nunca he sabido cómo está, no me ha dicho nada, pero siempre me ha hecho ver que a tope. Y si quien está a tu lado está a tope, tú también, es recíproco», recalca.

Todo proceso oncológico es largo y tiene muchos altibajos, como prueba la experiencia de esta burgalesa. A los 37 años, cuando intentaba tener hijos, le diagnosticaron una enfermedad que conllevaba extirparle un pecho. Es un cambio grande para una mujer y Conde no oculta el vértigo que le produjo, a pesar de que, ya en el ‘momento clip’, el médico le explicó que en la mastectomía le iban a colocar un expansor. «Me operaron la víspera de cumplir 38 años y el impacto ante el espejo no lo tuve, porque nunca me vi plana, pero echo en falta el pezón», admite.

(Más información, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos)