Alertan de timadores que fingen ser sordomudos

F.L.D.
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Se trata de un grupo que pide firmas para una falsa asociación a pie de calle y que según la Policía Nacional lleva al menos tres años actuando en Burgos

Alertan de timadores que fingen ser sordomudos - Foto: Alberto Rodrigo

A ciertas horas del día, es bastante habitual encontrarse por las calles del centro de la capital a captadores de socios de asociaciones y oenegés, todas ellas con un fin social. Aprovechando esta forma de ganar adeptos, algunos se camuflan para delinquir y ganar dinero a costa de la bondad de los ciudadanos. Desde hace unos años, hay un grupo organizado que se dedica a timar a los burgaleses haciéndose pasar por personas sordomudas que recogen firmas para una asociación. Pero su objetivo último no es el garabato que le planten en su carpetilla, sino una donación que irá directa a su propio bolsillo.

Aunque estos infractores llevan tiempo cometiendo este tipo de estafas en Burgos, algunas personas han aprovechado el altavoz de las redes sociales para alertar de la actividad de este grupo. De hecho, el primer aviso lo dio Protección Civil hace un mes en Twitter, que además de informar de este timo solicitó la precaución de los ciudadanos. Poco después, en varios grupos de Facebook y Whatsapp ha corrido la noticia como la espuma y muchos han expuesto situaciones y consejos para no caer en la trampa. También recalcan que este tipo de estafas «hace muchísimo daño a las personas sordas».

El modus operandi descrito por algunas víctimas es siempre el mismo. Una persona con una carpeta y un folio lleno de firmas les aborda por la calle haciendo gestos para que presten su ayuda a una falsa asociación. En principio, no solicitan nada más y, si uno no se fija bien, termina prometiendo una donación cuya cantidad varía, aunque muchos coinciden en que suele rondar los 20 euros. También utilizan la táctica de hacer creer que otras personas han prestado grandes cantidades para conseguir un botín mayor. A veces, el objetivo no es pedir dinero, sino simplemente conseguir distraer a la persona que se detiene para robarles la cartera o el móvil. Los lugares de actuación varían.

Una víctima afirmó a este periódico que hace unos días vio a uno de estos timadores en la plaza Alonso Martínez, frente a Capitanía General. También suelen acudir a terrazas de establecimientos de hostelería para abordar a los clientes. Uno de ellos, narró en una red social que estuvo a punto de caer, pero que, «al ver que pedían 20 euros, le dije que no tenía esa cantidad». El estafador, al que describe como «grandote» y con apariencia de algún país del este de Europa, se ofreció a darle cambio y, como no accedió, «se llegó a enfadar».

Otro internauta indicó en un grupo de Facebook que la semana pasada entró un chico en un comercio de la calle Vitoria para solicitar la firma y, nuevamente, al ver que tenía que donar dinero, rechazó prestar su apoyo. «Tuvieron que venir las dependientas y terminó yéndose rapidito», aseguró. La Navidad, apuntó otra víctima, suele ser una época idónea para que este grupo lleve a cabo sus fechorías.

Aunque en un principio, cuando en la Comisaría Provincial comenzaron a tener constancia de este tipo de estafas, muchas víctimas señalaban que se trataba de personas de origen caucásico, lo cierto es que, según fuentes policiales, la mayoría de ellos son españoles. Tampoco son itinerantes, como se pensaba en un primer momento, sino que llevan varios años radicados en Burgos, al menos tres, según los investigadores, y varían las zonas cuando ven que una de ellas está ‘quemada’. Aun conociendo esta actividad delictiva, la Policía Nacional no ha notado un incremento de denuncias sobre este timo en los últimos meses