Atapuerca se prepara para una campaña de excavación inusual

I.L.H.
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Los codirectores no tomarán una decisión definitiva hasta que acabe el confinamiento, aunque su objetivo es poder trabajar en los yacimientos en julio (en junio lo ven «muy difícil»). Mientras, se refuerza la estructura de los andamios de Gran Dolina

El modelo de trabajo en los yacimientos cambiará, pero con medidas concretas podría llevarse a cabo. - Foto: Alberto Rodrigo

La próxima semana los codirectores del Equipo de Atapuerca iban a tomar una decisión sobre la futura campaña de excavaciones en los yacimientos de la Sierra: sus fechas, las nuevas medidas de seguridad en el trabajo, el número de investigadores o la logística que requiere una situación como la actual. Pero ante la previsión de que el confinamiento se alargue y con él el estado de alarma han pospuesto la reunión hasta el final del aislamiento. «Hemos decidido que no tomaremos una decisión hasta no tener seguridad sobre lo que se puede hacer, porque lo que es evidente es que no será una excavación normal», confirma Eudald Carbonell.
El arqueólogo y paleontólogo confía, por tanto, en que habrá campaña, aunque aún es pronto para anunciar cómo se llevará a cabo. Quizá no puedan contar con 250 investigadores, como otros años, ni con científicos de otros países, pero podrían alternar los turnos u horarios de quienes acudan para no coincidir a la entrada o la salida de la Trinchera del Ferrocarril, como se está haciendo en otros oficios. Osimultanear el trabajo entre aquellos yacimientos que están más alejados, como Cueva Fantasma y Paredeja, El Mirador o los asentamientos al aire libre. Aunque no se trabaje al mismo ritmo, también sería posible mantener la distancia de seguridad entre los investigadores reduciendo su número y acceder con medidas de protección como la mascarilla.
«No queremos adelantar nada y luego tener que modificar nuestra decisión porque eso crea incertidumbre. Lo único que podemos decir a día de hoy es que nuestro objetivo es hacer la campaña si no hay nada que lo imposibilite de tipo legal, y a partir de ahí, ya estudiaremos las condiciones», añade el también prehistoriador. 
Tienen claro, eso sí, que es «muy difícil» que esa campaña arranque a mediados de junio como en las últimas ediciones, pero sería posible abordarlo durante el mes de julio. «No va a ser una excavación normal, eso es evidente, tanto por el estado de alarma como por las condiciones de seguridad que hay que adaptar en el trabajo. Nosotros actuaremos bajo el prisma de la ley», añade para asegurar que se tomarán todas las medidas que fuesen necesarias.
De momento los trámites siguen su curso para obtener las ayudas de la Junta y la resolución de la Consejería de Cultura sobre el proyecto de investigación, procedimientos ambos que suelen aprobarse en mayo. Lo que sí se tiene ya es el permiso de excavación.
refuerzo en la trinchera. Mientras, se ha adjudicado la dirección de Obras y Coordinación de Seguridad y Salud en la construcción de una estructura de refuerzo para la cubierta del yacimiento Gran Dolina. «Este año para mejorar la seguridad tenemos previsto cambio de andamios. Como la burocracia y la construcción siguen funcionando, esperamos poder terminar estos proyectos para mayo o junio. Ya que seguramente no tendremos una excavación normal, que por lo menos vayamos avanzando en infraestructuras», señala Eudald Carbonell. 
«Para continuar con los trabajos  arqueológicos en el yacimiento Gran Dolina, en la Trinchera del Ferrocarril, resulta imprescindible construir una  estructura de refuerzo en las instalaciones existentes. La realización  de esta actuación requiere la dirección facultativa y coordinación de seguridad y salud de un arquitecto», reza el expediente de adjudicación de la Consejería de Cultura y Turismo de la Junta. Será Antonio de la Fuente quien se encargue de estos trabajos con un presupuesto de 2.000 euros y un plazo de ejecución de un mes.