Salamanca, docta y dialogante

SPC
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De la Plaza Mayor al Convento de San Esteban, la capital del Tormes se erige en epicentro de la conversación política al más alto nivel y de la cooperación interinstitucional con la celebración de la XXIV Conferencia de Presidentes

Fernández Mañueco muestra al rey los secretos de la Plaza Mayor de Salamanca - Foto: Ical

Cuando julio ya se despedía con sus rigores estivales, la bella Salamanca se encontró, como de pronto, en medio de un brillante foco que, en realidad, le suele sentar muy bien. Su elegante patrimonio y su docta trayectoria de saberes milenarios dotan a la capital del Tormes de atributos suficientes para lucir espléndida como atrezo escénico entre las más altas personalidades. El propio rey regresó a una ciudad que no suele desaparecer de su agenda por largos periodos de tiempo. También lo hizo el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien no tardó en elogiar la belleza de la ciudad durante su breve intervención antes del inicio de la cumbre. Asintió Alfonso Fernández Mañueco, presente junto él en el claustro, quien minutos antes ejerció como atento anfitrión, tanto en el ágora salmantina como en el Convento de San Esteban, cuyos secretos compartió con los jefes del Estado y del Gobierno en compañía del prior. De hecho, el presidente castellano y leonés pudo compartir unos instantes con el rey Felipe VI, mientras el religioso hizo lo propio con Sánchez.

Salmantinos y visitantes se agolparon desde bien temprano junto a las vallas, ataviados con la sempiterna curiosidad que despierta tanto alto cargo. Pudieron, eso sí, entrar en la Plaza Mayor, aunque con distancia suficiente para no interferir en los eventos. Antes de las nueve ya habían sonado desde tal improvisada gradería los primeros ‘vivas’ a España, que se reprodujeron en otros momentos de la mañana y arreciaron con la llegada del rey.

Peor suerte con los congregados experimentó el presidente Sánchez que tuvo que aguantar algún improperio de quien no le tiene en gran estima. Fue la nota discordante, protestas sindicales aparte, que se dio durante la mañana. A su vez, la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, recibió, por contra, algún parabién e incluso un efímero aplauso. Mañueco saludó asimismo con presteza a Revilla, Lambán, Armengol y Page, quien evidenció además afectuosas muestras de cariño con el mandatario local.

Los presidentes tras la foto de familiaLos presidentes tras la foto de familiaTras un protocolario saludo, mano al pecho, con el rey Felipe VI, los presidentes se hicieron la foto de familia junto al monarca en el ágora salmantina. El balcón del Ayuntamiento de Salamanca, engalanado al efecto con regios tapices de las insignias nacional, autonómica y local, sirvió de marco distinguido. Más tarde, aunque apenas dos calles separan ambas ubicaciones, una comitiva de coches oficiales, microbús incluido, se desplazó en fila hasta la plaza del Concilio de Trento.

Allí, los elementos arquitectónicos de la fachada plateresca de la iglesia del Convento de San Esteban fueron el principal motivo de comentario entre las autoridades. El rey fue el último en arribar al lugar y saludó a los presidentes ya en el interior del Claustro. Una vez se despidió mediante un informal saludo hacia la nube de periodistas, los políticos se pusieron a lo suyo. 

Ibérico, lechazo, cecina y farinato para comer

Los presidentes y los miembros del Gobierno que asistieron a la Conferencia de Presidentes disfrutaron de un menú compuesto por productos de Castilla y León, comenzando con pan candeal y aceite de oliva de Herguijuela de la Sierra como entrante, preludio de un trío de croquetas –de farinato de Ciudad Rodrigo, de cecina de León y de morcilla de Burgos–. En el menú se completó con roast beef de lomo de ternera morucha con puré de reineta y pierna de lechazo de Castilla y León deshuesada a la miel y romero y con castañas del Bierzo. Para el postre, sacatrapos de la sierra con crema pastelera, fruta fresca y rosquillas de Ledesma.

Manifestantes de Uscal en las inmediaciones.
Manifestantes de Uscal en las inmediaciones. - Foto: Ical