La muerte de corzos en canales crece en época de riego

I.M.L.
-

En los 84 kilómetros de acequias que existen en la comarca ribereña se recupera en estas fechas una media de 30 cadáveres

En los últimos años, la suma del incremento de la población de corzos y de las escasas medidas de seguridad que tiene la red de canales de riego en la comarca ribereña están provocando un aumento de la mortandad de esta especie cinegética principalmente, aunque también se han detectado cadáveres de otros animales como jabalíes o liebres, en menor medida. Unas muertes que se concentran en su mayoría en la época de riego, cuando los canales bajan con un mayor caudal, concentrándose un porcentaje elevado en el mes de mayo.

En la comarca ribereña existen tres canales de riego, el de Aranda, el de Guma y el del Riaza, que superan los 84 kilómetros de longitud en su red de acequias. En este entramado se está recogiendo una media de 30 cadáveres recuperados en torno a esta época del año a lo largo de la última década. Además, de manera habitual se reciben avisos de ciudadanos que han visto animales vivos flotando en alguno de los canales, a los que acuden o los Bomberos de Aranda o los agentes medioambientales de la Junta de Castilla y León en la zona, para intentar rescatar y devolver a su hábitat a estos ejemplares. «Para sacarlos de ahí, es más fácil cuando el canal no lleva mucha agua, porque si baja con mucho caudal lo único que podemos hacer es intentar que bajen nadando hasta la siguiente rampa, pero algunos llegan tan agotados que se ahogan antes de sacarles», explica uno efectivo acostumbrado a participar en este tipo de rescates.

Los datos hablan por sí solos. Los técnicos de la Confederación Hidrográfica del Duero suelen encontrarse animales ahogados de manera habitual, por ejemplo, en un seguimiento que se llevó a cabo a lo largo de una campaña de riego se llegaron a contabilizar un total de 34 cadáveres en solo dos semanas en distintos canales de la comarca, entre los que predominaban los corzos, pero también había cinco aves, liebres, topillos, un zorro y hasta un gato doméstico.

Uno de los rescates realizados por agentes medioambientales y Bomberos de Aranda.Uno de los rescates realizados por agentes medioambientales y Bomberos de Aranda. - Foto: Vídeo: @Apamcyl

Cuando no se detecta la caída de los animales en los canales, el siguiente escenario es encontrar sus cadáveres acumulados en el final del recorrido de las acequias o en los sifones que se encuentran a lo largo de esta red. En una sola jornada, se llegaron a recuperar unos 25 cadáveres, repartidos entre una presa y un aliviadero en distintos canales. Cazadores y agricultores consideran que esta elevada mortandad se debe a que medidas correctoras que se crearon hace una década en los canales, con la creación de rampas de salida de estas estructuras, se han revelado como ineficaces por varios motivos.

Al aumento de la población registrado en los últimos años, se suma que estas rampas son pocas en comparación con la extensión de la red de canales en la comarca. «Yo me muevo mucho por la zona del canal del Riaza, pues allí hay más de 15 kilómetros de canal pero solo te encuentras con dos rampas, y encima están en un tramo muy corto», pone como ejemplo un agricultor de La Cueva de Roa.

A la falta de estas estructuras de escape, no solo para los animales, sino también para las personas que puedan sufrir una potencial caída a un canal de riego, se suma que su ubicación se ha quedado obsoleta. «Antes veías a los corzos saltar por la zona de bosque por donde pasaba el canal, pero ahora hay tantos que pasan por cualquier lado y, claro, no siempre hay rampas», apunta un cazador veterano. 

Entre las carencias que se han detectado en el sistema de rampas, y que las hacen poco eficaces para su propósito de facilitar la salida de los animales de los canales, destaca el escaso o nulo mantenimiento de estas infraestructuras, ya que las barras que se colocaron para facilitar que los animales vayan hacia las rampas o están estropeadas o, directamente, no están. A ello se suma que, cuando el nivel del agua es bajo y no llega hasta el inicio de la pendiente de escape, no sirve para nada porque los corzos no pueden subir por ella.