Llamadas al Teléfono de la Esperanza por ansiedad y angustia

B.D.
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Desde que se decretara el estado de alarma, atienden a unas 50 personas de media cada día, cinco veces más que antes de la crisis sanitaria. «Hay mucha incertidumbre», señalan

El Teléfono de la Esperanza suma 47 años de servicio a los burgaleses, y en la última etapa con dificultades económicas ante la falta de ayudas públicas. - Foto: Jesús J. Matías

Si hay un termómetro que puede marcar la preocupación que está viviendo la sociedad burgalesa por culpa de la crisis del coronavirus ese es el Teléfono de la Esperanza. Desde que se decretara el estado de alarma, el número de llamadas atendidas por este servicio en Burgos se ha multiplicado casi por cinco, tal y como ha reconocido Enrique Romans, psiquiatra y vicepresidente de esta entidad provincial. 
Así, el Teléfono de la Esperanza ha recibido en estas últimas semanas una media de 50 llamadas diarias, lo que supone un aumento importante sobre las registradas en las mismas fechas el año pasado. Y es que a los problemas ya conocidos, se suman ahora nuevos miedos, una falta de control de la situación o incertidumbre por lo que está pasando, lo que crea mucha angustia y ansiedad.
Según Romans, esta pandemia ha generado inquietud y desesperanza en los ciudadanos, que buscan en este teléfono orientación y una escucha activa. La mayoría de las personas que llaman son mujeres, y en un alto porcentaje con dificultades de convivencia con sus parejas o maridos. Romans subraya que han detectado un repunte en la problemática que sufren personas que estaban en proceso de separación y que ahora tienen que seguir viviendo bajo el mismo techo que su pareja, lo que genera ansiedad. «Nos preguntan cómo pueden soportar esta situación y quieren que les demos un poco de apoyo para sobrellevar estos días tan difíciles», apunta.
A ello se suma el problema de la soledad, que se ha acentuado con el confinamiento y para el que el Teléfono de la Esperanza siempre tiene una persona dispuesta a escuchar al otro lado del auricular. Este servicio se presta tanto en la capital como en la provincia, gracias a la ayuda económica que les  da la Diputación Provincial, única administración que mantiene la subvención a la entidad. «Estamos trabajando de una manera más intensa para localizar a quienes viven solos, hablar con ellos a diario, ver cómo es su estado de salud y explicarles lo que significa esta crisis sanitaria», remarca el vicepresidente de la entidad, tras afirmar que la información que llega a los mayores les provoca «miedo» y un estado de tristeza y desánimo al ver que es la población más afectada y con más fallecimientos.
La entidad sabe que, ante una situación de sufrimiento psíquico, una voz amiga es necesaria por lo que mantienen su servicio telefónico durante las 24 horas del día, móviles que atienden dos personas voluntarias. Romans declara que están recibiendo llamadas a las tres y las cuatro de la mañana de ciudadanos que no pueden dormir,  que les entra la angustia y buscan palabras de tranquilidad y de ánimo. Además se han incrementado las llamadas a primera hora de la mañana, entre las seis y las siete de personas que demandan una inyección de moral para poder arrancar la jornada.
A todos ellos, los voluntarios de la entidad transmiten un mensaje de esperanza y les animan a mantenerse activo, realizar ejercicio físico en casa o fomentar la lectura. Para Enrique Romans, el Teléfono de la Esperanza ha sido siempre un faro, que en este momento «se ha hecho más imprescindible que nunca». Por esa razón, y pese a las dificultades económicas que sufren -se financian con una ayuda de la Diputación y las aportaciones de sus casi 200 socios-, la entidad considera que es importante seguir trabajando por el bienestar y la salud emocional de las personas.
«Captamos muchas cosas y derivamos a los servicios sociales situaciones como violencia de género o vulnerabilidad económica. Hacemos un trabajo callado y que no tiene mucha resonancia y no se publicita; quizá eso no nos haya ayudado a la hora de recibir aportaciones públicas», recalca Romans. En 2019 atendieron unas 4.000 llamadas.