"Tenemos al enemigo en casa, pero sabemos combatirlo"

FERNÁN LABAJO
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Los militares han tenido que cambiar de campo de batalla, pero han sabido adaptarse y ayudar en la lucha contra el coronavirus

El capitán Medina distribuye a todos los efectivos en Sarracín. - Foto: Alberto Rodrigo

Los dueños del restaurante Casa Picias de Sarracín se asoman a la ventana y aplauden cuando ven llegar dos vehículos blindados del Regimiento de Artillería 11 (RACA) del Ejército de Tierra a la calle Real. Los militares agradecen el gesto y sonríen antes de desplegarse por las calles y realizar labores de vigilancia. La vida en la base Cid Campeador de Castrillo del Val cambió radicalmente desde que se decretó el estado de alarma. Ha sido una carrera contrarreloj por adquirir conceptos y recordar otros para poder ayudar al resto de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en las labores de vigilancia de la movilidad y desinfección de lugares donde hay un mayor riesgo de contagio. Los efectivos han recorrido cada rincón de la provincia en este último mes. Es un escenario de batalla distinto al que están acostumbrados, pero tienen muy claro cuál es la receta para salir victoriosos. 

Félix Javier Medina, capitán del RACA11, no puede evitar soltar una mueca cariñosa al ver los aplausos de los vecinos de Sarracín. «Es muy emocionante ver que a la gente le agrada nuestra presencia, que nos apoya, nos ayuda e incluso tienen gestos que emocionan. Los niños nos regalan dibujos y eso te llega. Estamos todos unidos en esta lucha», asegura. Todo ello compensa la transformación meteórica que ha tenido que llevar a cabo el Ejército. «Ha sido una evolución paulatina pero muy intensa», explica. 

En un principio, los cambios solo eran perceptibles en la base. Las maniobras y ejercicios programados para estos días se iban anulando, al igual que las formaciones, en una estrategia por mantener un distanciamiento social entre los efectivos. «El primer objetivo era mantener la operatividad, por eso también se implantaron turnos severos. Ya por entonces era muy probable que tuviéramos que prestar apoyo a los cuerpos policiales, como finalmente ha ocurrido, así que había que estar alerta», apunta Medina. 

Un soldado repasa los detalles de la misión del día. Un soldado repasa los detalles de la misión del día. - Foto: Alberto Rodrigo

Todo lo que era cotidiano en la base hasta el 14 de marzo ahora parece un recuerdo del pasado. Como el resto de los ciudadanos, han tenido de variar su forma de trabajo y ahora realizan la mayor parte de manera telemática. Han pasado de las reuniones presenciales de la semana a las videoconferencias casi a diario, donde se les va asignando sus misiones con una antelación de unas 48 horas. 

Su trabajo como artilleros ha quedado relegado a un segundo plano. Siguen teniendo la capacidad de combatir, pero ahora las misiones son distintas. «Estamos preparados para patrullar y vigilar, pero no son el principal adiestramiento que recibimos en la base. Hemos tenido que adaptarnos para hacerlo lo mejor posible», matiza Medina. Su función ha ido en concordancia con el avance del virus, de ahí que hayan participado, dentro de la Operación Balmis, en controles de tráfico y de movilidad de personas en las localidades. Ahora, su objetivo es tener presencia en diferentes puntos de la provincia y dar tranquilidad a los pequeños municipios. 

En todo conflicto hay algo contra lo que luchar, y la covid-19 se ha convertido en el principal objetivo a abatir. Félix Javier Medina tiene claro que «el enemigo está en casa y hay que derrotarlo, no podemos mirar hacia otro lado». «Lo bueno», completa, «es que sabemos cómo hacerlo, pero no solo las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado somos un elemento importante en esta batalla, sino que también lo es la ciudadanía». 

Vecinos aplauden a los militares durante la patrulla. Vecinos aplauden a los militares durante la patrulla. - Foto: Alberto Rodrigo

Por suerte, insiste este capitán del RACA 11, el denominador común de todas las misiones que han llevado a cabo hasta el momento a lo largo y ancho de la provincia, y también de otros territorios como Soria o Zamora, ha sido la colaboración de la gente. De hecho, asegura, no se han encontrado ningún tipo de percance. Esta «unidad», sentencia, es la mejor arma para salir victoriosos de esta crisis sanitaria.