Ensayo de altos vuelos

I.M.L.
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Irene Arnaiz García es la niña que va a protagonizar este año la Bajada del Ángel el Domingo de Resurrección. Con cinco años y después de dos pruebas, conoce a la perfección su papel

Ensayo de altos vuelos

No es lo mismo el gimnasio del pabellón Príncipe de Asturias ni el público era tan numeroso como lo será el domingo 21 de abril, Domingo de Pascua, cuando la Bajada del Ángel se realice siguiendo la tradición frente a la fachada de la iglesia de Santa María. Sin embargo, la protagonista de este año demostraba en su segundo ensayo que tiene ya muy clara su función y los pasos que ha de dar para desempeñar su papel lo mejor posible. 

«Hay que mover mucho, así, mucho, las manos y las piernas para volar y mover la corona y el pañuelo», explica con seguridad Irene Arnaiz García, una niña de casi seis años (los cumple el 29 de mayo), a la que cuando le preguntas sus apellidos te dice de carrerilla también el tercero y el cuarto, Madrigal Esteban. Ella será quien represente al ángel que anuncia a la Virgen la resurrección de su Hijo, retirándole el velo de luto y arrancando los aplausos de la concurrencia, que llenará la plaza de Santa María de la capital ribereña para asistir a este acto, sencillo, tradicional y rápido pero que, año tras año, es un gran punto de atención para arandinos, ribereños y visitantes.

Hablamos con ella después de completar el ensayo, en el que ha probado hasta tres veces su vuelo. Aún algo nerviosa, nos confiesa que no se lo ha dicho aún a mucha gente pero que está muy orgullosa de poder ser ‘la angelita’ este año. Ya libre del arnés de seguridad que llevará debajo de su traje blanco de estreno «con las mangas que parecen también alas porque se mueven», luce una sonrisa de oreja a oreja cuando sus padres, Noelia y Jorge, con su hermana pequeña, le dicen lo bien que lo ha hecho.

Irene está tan concentrada que, incluso, les recuerda a los mayores que tiene que sujetar el velo de luto con los dedos cuando lo lleve en la bandeja durante la procesión «para que no se caiga». «Me hace ilusión porque se mueven mucho las piernas y las manos y es muy chulo», asegura Irene cuando la preguntan que porqué ha querido encarnar a este ángel. «Aunque subamos mucho, nos cansemos o sudemos es fácil cuando nos quitamos las cosas y cogemos las cosas», dice con total sinceridad para explicar que a ella le resulta fácil llevar a cabo su papel, cargado de detalles en muy pocos minutos: soltar las palomas, quitarse la corona, quitarle el velo a la Virgen y volar.

Hasta la publicación de este artículo, pocas personas conocían que ella iba a protagonizar la Bajada del Ángel de este año «porque era un secreto», aunque Irene confiesa que se lo ha dicho a sus vecinas, a «la prima Sonia que vive muy lejos, a otra prima y a compañeros de clase» que enumera: Noelia, Blanca, Vega... aunque no se lo ha dicho a mucha más gente porque «a los que no conozco no se lo voy a decir porque no sé su nombre y a lo mejor no les importa».

Ella está esperando ya que llegue el Domingo de Resurrección y nos confiesa que no se va a poner nerviosa porque «ya he ensayado mucho y me lo sé bien», aunque solo espera que ese día no se le escapen las palomas antes de tiempo y que la gente la aplauda mucho.