Cien intoxicados al mes por alimentos

S. González
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Cien intoxicados al mes por alimentos - Foto: Beatriz Montero

Dos de cada tres brotes se producen durante la primavera y el verano, aunque todos los meses existe algún caso, según los datos de la Junta relativos a 2018

La muerte de una mujer leonesa tras comer en un restaurante de Valencia con una estrella Michelín levantó todas las alarmas e hizo resurgir el debate de la seguridad alimentaria. Aunque este suceso aún está bajo investigación, en nuestra propia Comunidad se producen alrededor de medio centenar de brotes de origen alimentario, difíciles de controlar en muchos casos a pesar de la higiene y de la vigilancia sanitaria de las autoridades. El año pasado, 1.229 personas se vieron afectados por alguno de los 54 brotes declarados (seis de ellos hídricos) en Castilla y León, aunque tan sólo el 2,28 por ciento necesitó hospitalización y no se registró ningún fallecido. Este sería el segundo año sin muertos en la Comunidad por esta causa, ya que en 2016 se produjeron tres víctimas mortales.
Actualmente se conocen más de 200 enfermedades transmitidas por los alimentos, y se han descrito más de 40 agentes que pueden ocasionar toxiinfecciones alimentarias que provoquen desde ligeras gastroenteritis hasta síndromes con un desenlace fatal, especialmente cuando afecta a ancianos o niños, con la posibilidad añadida de complicaciones crónicas. Precisamente, durante los meses de primavera y verano se acrecienta el peligro por las condiciones climatológicas y se producen dos de cada tres brotes de origen alimentario. El año pasado, 36 de los 54 totales tuvieron lugar entre abril y septiembre, aunque suele ser junio, julio y agosto cuando estos casos repuntan.
Esto lleva a extremar el cuidado de manipulación de los alimentos y controlar su origen, aunque todo ello nunca garantiza un 100 por cien de seguridad. Precisamente, aunque el 70,4 por ciento de los brotes se produjo el año pasado fuera del ámbito familiar se acerca al 30 por ciento los que tienen relación con el consumo de alimentos en el hogar y además precisamente fueron los que presentaron un mayor porcentaje de hospitalizaciones (20,51 por ciento), solo superado por los ocurridos en un bar (30,43).

Bares y restaurantes. A pesar de que anualmente se realizan miles de inspecciones y análisis alimentarios, lo que lleva a resaltar un nivel de vigilancia y seguridad oficial en la actualidad como nunca ha existido, restaurantes y bares, con 15 brotes y 130 afectados, fueron el pasado año los establecimientos con mayores intoxicaciones de este tipo, seguido ya desde muy lejos por los campamentos (5 brotes y 129 afectados) y las residencias de mayores, que con cinco brotes afectaron a 177 personas.
Este delicado equilibrio entre un mundo cambiante con peligros emergentes, muchos de ellos procedentes de los alimentos, y los sistemas de vigilancia de alta calidad hace que la comida resulte inocua en la inmensa mayoría de los casos. El alimento implicado más frecuentemente en las intoxicaciones producidas el pasado año en la Comunidad fue el huevo y productos derivados (incluida la mayonesa), que estuvo presente en el 14,81 por ciento de los brotes y afectó a 42 personas de las que once tuvieron que ser hospitalizadas. También destacan los 14 casos ocurridos por consumo de varios alimentos, lo que afectó a 395 personas aunque apenas dos tuvieron que ser ingresados.
En cuanto a los agentes etiológicos provocadores de estas toxiinfecciones, el más relevante es la salmonella, el microorganismo más frecuentemente aislado (24 por ciento de los casos) y además fueron los que presentaron un mayor número de hospitalizaciones (21,6 por ciento). En segundo lugar están los brotes producidos por norovirus (13 por ciento) y son los que mayor número de personas afectadas provocaron (579).
La mayoría de los brotes tuvieron lugar en las provincias de Palencia, León y Valladolid, que acumularon el 60 por ciento de los casos con más de 800 afectados entre las tres.