El comercio afirma que sin él los barrios serán dormitorios

ADRIÁN DEL CAMPO
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Las calles del centro de Aranda se han convertido en un desierto silencioso en el que solo hay verjas bajadas, carteles de ánimo y algún pequeño negocio abierto transformado en oasis. Los autónomos piden unidad para superar la dura crisis

La calle Isilla, con la plaza del Trigo al fondo, arroja una imagen desértica que solo rompen los residentes. - Foto: A. del Campo

El centro de Aranda siempre se ha caracterizado por su vida, por su alegría, por esas terrazas que se llenan de gente en cuanto asoma un poco el sol o incluso por esas barricas convertidas en mesas que tienen público hasta en las noches de invierno. Las calles de la villa tampoco serían las mismas sin las decenas y decenas de pequeños comercios que las llenan de color. Zapaterías, tiendas de ropa, de alimentación, floristerías y un largo etcétera que demuestran que en ciudades no muy grandes todavía es posible huir de las grandes multinacionales.

La crisis sanitaria provocada por el coronavirus ha paralizado todo y ese paréntesis se hace más grande al pasear por el casco histórico de Aranda. Las calles antes llenas de personas que iban de aquí para allá ahora se han convertido en un desierto en el que el silencio lo inunda todo. Las verjas de los comercios y los bares cerrados se repiten a cada paso y solo alguna pequeña tienda de alimentación sigue abierta, transformándose así en una suerte de oasis en el que todavía es posible escuchar una conversación. Siempre a distancia, claro está.

Ante el desolador panorama que dibuja el actual centro de la capital ribereña, la hostelería y los negocios de la ciudad defienden su valor para que las calles recuperen la vida y la alegría que las caracterizan. La presidenta de la Asociación de Comerciantes de Aranda (Acoa), Susana de las Heras, declara que "las imágenes de todo cerrado son significativas" y "muestran lo que puede pasar si los bares y los comercios tienen que bajar la verja". "Nos quedaría un barrio barrio dormitorio. La importancia del comercio local es fundamental para dar vida a la ciudad", asevera.

Desde la Asociación de Hosteleros de Aranda y la Ribera (Asohar), cuando se les ha preguntado por algún socio que se haya actualizado para poder seguir dando un servicio a través de reparto a domicilio, no han encontrado a ninguno, por lo que la clausura de los bares y restaurantes, más allá de que el cierre de los locales está obligado por ley, es prácticamente total. En cuanto a los comercios de la ciudad, en Acoa corroboran que según lo marcado por el estado de alarma han cerrado casi todos sus asociados y solo permanecen abiertos los negocios de alimentación y relacionados con la sanidad.

El día a día de todos estos autónomos se ha reducido a estar confinados en sus casas mientras cada uno busca la línea de ayudas que mejor le va. En este punto, la presidenta de Acoa destaca que ellos están en continuo contacto con sus socios y facilitando el asesoramiento que necesiten. "La situación es un poco agobiante, pero tenemos que pensar en positivo y en cómo vamos a salir cuando toque abrir", declara Susana de las Heras.

Para sobrellevar mejor el día a día, la presidenta de Acoa apuesta por un trabajo en conjunto. "Las crisis siempre se llevan antes a los pequeños comercios que a los grandes, pero unidos podemos tener más fuerza. Estar en la asociación te beneficia porque te sientes más arropado y eso te genera una positividad que te alienta a seguir adelante", manifiesta.

El parón obligado por la crisis sanitaria del coronavirus ha afectado a todos los negocios de la ciudad y eso se nota en cada fachada de cada local. Son varios lo que han dejado mensajes en sus puertas. Por ejemplo, en el Café Central se puede leer "que esto sirva para querernos más", mientras en otros se lanzan las palabras "solidaridad" o el "#yomequedoencasa". Las tiendas que siguen abiertas lo hacen extremando las medidas de seguridad y reconociendo que la forma de consumir ha cambiado, ahora se hacen menos compras pero más cuantiosas. Para que todos ellos superen la crisis, Acoa apuesta por reajustarse a la nueva realidad que se viene y porque las ayudas públicas se vayan actualizando. Plantea por ejemplo que los pagos que se están aplazando se puedan ir cubriendo en función de cómo avancen los ingresos.