Los negocios de la Brújula pierden el 80% de empleados

S.F.L.
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Permanecen abiertos el restaurante, la gasolinera, el desguace y el club que -a excepción del último- el domingo cierran. Para sus gerentes, la solución es la construcción de una salida a la AP-1 en Monasterio

Los negocios de la Brújula pierden el 80% de empleados

El 80% de los empleados de los distintos negocios del área de servicio de la Brújula en la N-I han perdido su puesto de trabajo tras el estallido de la crisis económica española en 2008. En una década han pasado de estar 130 contratados repartidos en seis establecimientos a 28. La liberalización del la AP-1 el 1 de diciembre del año pasado fue el remate. Ha supuesto un trasvase de gran parte del tráfico de la carretera nacional, única vía alternativa a la de peaje, a la nueva autovía. 
Esto provocó una alegría para los usuarios asiduos de la N-I que han visto como camiones, tráfico pesado, autobuses y muchos turismos de paso, han dejado de circular por una carretera poco segura que se ha cobrado muchas víctimas. Pero en el lado contrario de los usuarios de estas vías están los empresarios de la nacional. 
Personas que llevan muchos años peleando por sacar sus negocios adelante y que con esta última actuación sus ganancias se han visto reducidas considerablemente. De hecho, varios empresarios del área y de Monasterio de Rodilla, que es la localidad más próxima a la zona, tuvieron que bajar las persianas de sus locales definitivamente. Actualmente solo permanecen abiertos un restaurante, un desguace, una gasolinera y un club. En enero, un bar que ofrecía comida a la parrilla fue el último en cerrar. 
En el caso del hostal-restaurante Hermanos Gutiérrez, sus dueños han visto como el servicio de comidas y cenas se ha reducido un 30% en nueve meses. La mayoría de sus clientes son camioneros y gente obrera. Pero donde realmente han percibido el mayor bajón ha sido en los turismos de paso. El negocio es gestionado por 9 hermanos y en total son 11 trabajadores. «Hemos llegado a ser 16 y a cocinar más de 200 menús diarios. Ahora nos conformamos con guisar ciento y poco», declara Gonzalo Gutiérrez, uno de los dueños del establecimiento. Según él, el hostal es el motor del negocio durante todo el año. «Somos los únicos que disponemos de habitaciones en el área»,  manifiesta.
La gasolinera se ha llevado la peor parte. Y es que su gerente calcula que la caída del negocio se aproxima al 70% desde diciembre. Los camiones han dejado de pasar por la N-I entre otras cosas, porque la velocidad máxima en esta vía se bajó a 80, mientras que por la autovía se puede circular a 90. Según el empresario los transportistas y viajeros que vienen por esta zona es porque «el restaurante ofrece comida casera y está realmente buena y porque hay hueco para estacionar». Además añade que comprende que es un «bien común que beneficia a mucha gente pero la realidad es que perjudica a otros pocos». 
Por el contrario, el desguace Todauto y La Brújula no se ha visto afectado. Es un negocio diferente al resto que no depende tanto del cliente como los otros dos. El gerente, José Magadán, afirma que desde la liberalización «no han notado» prácticamente el bajón. Sí que es verdad que cada vez hay menos vehículos averiados en la carretera y las mejoras en existencias son notables. Para el empresario la apertura de las barreras «ha sido todo un acierto». 
Ante la situación de abandono que presenta la Brújula, los dueños de cada servicio exponen que muchos usuarios depositan la basura fuera de los contenedores que hay en las inmediaciones de cada local y que la gente está poco concienciada en cuidar lo que no es suyo. De los baches que presenta la calzada tienen que encargarse ellos mismos.

MONASTERIO.

La localidad más cercana al área de servicio ha visto como en pocos meses dos de los cuatro negocios de hostelería que permanecían abiertos al borde de la N-I han cerrado sus puertas. Para los empresarios la única solución que existe para salvar los locales es que se construya la salida de la de la AP-1 en Monasterio.