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Una campaña crucial para el futuro de España

Agencias
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Ayuso y Sánchez llevan meses en un 'cuerpo a cuerpo', conscientes de la gran igualdad que hay entre los dos bloques. Gabilondo ficha a la ministra Maroto como vicepresidenta económica de la región si los socialistas logran gobernar

La presidenta ha hecho gala de liderar una política laxa en la pandemia. - Foto: Rodrigo Jiménez

La decisión de Isabel Díaz Ayuso de adelantar las elecciones autonómicas al próximo 4 de mayo, cuya campaña electoral arranca hoy, ha convertido a la Comunidad de Madrid en un laboratorio de lo que puede ocurrir en la política española en el futuro inmediato. La contienda será en clave nacional tras centrarse la batalla por los votos entre la presidenta y el jefe del Gobierno, Pedro Sánchez, quien irrumpió dejando en un segundo plano a su propio candidato. De hecho, colocó ayer a la ministra Reyes Maroto como vicepresidenta en el caso de que los socialistas lideren el Ejecutivo.

Además, está en juego la pervivencia de Cs, el inicio de la reunificación de la derecha y si esta se convierte en una alternativa al jefe del Gabinete central. Pero también supone un riesgo para él, ya que se medirá la aceptación de los ciudadanos a las medidas adoptadas por el presidente durante la pandemia, la capacidad del PSOE de reunir el voto de la izquierda y las posibilidades de subsistencia de Unidas Podemos, que ha echado el resto presentando a su líder, Pablo Iglesias, como candidato.

Ni progresistas ni liberales habían calibrado el efecto que tendría su acuerdo para presentar una moción de censura en Murcia el pasado 10 de marzo. La madrileña no se lo pensó dos veces, ante la posibilidad de que ambos partidos hicieran lo mismo en su región, y adelantó de inmediato las elecciones. Y es que Génova temía perder la joya de la corona del poder territorial y aprovecha que la conservadora ha acumulado una gran popularidad por haber permitido que la hostelería y los negocios no esenciales permanecieran abiertos en la región después del confinamiento.

Pedro Sánchez ha llegado a solapar a su candidato, Ángel Gabilondo.Pedro Sánchez ha llegado a solapar a su candidato, Ángel Gabilondo. - Foto: PSOE

En estos comicios no está en juego solo el Gobierno de Madrid. Díaz Ayuso arriesga la Presidencia regional, pero el líder de su partido, Pablo Casado, puede acabar muy tocado si fracasan.

También hay que subrayar que la región es el trofeo ansiado por el PSOE, que no la gobierna desde hace 26 años, cuando Alberto Ruiz Gallardón ganó las elecciones de 1995. Y se ha convertido casi en el reto personal de Sánchez, quien irrumpió en la precampaña eclipsando a su propio candidato

Una operación arriesgada porque el 4-M puede convertirse también en un termómetro para medir la aceptación que tienen entre la ciudadanía las medidas adoptadas por el presidente contra la pandemia. Un mal resultado podría ponerle en una situación complicada.

El líder morado, Pablo Iglesias, fue capaz de abandonar la Vicepresidencia.El líder morado, Pablo Iglesias, fue capaz de abandonar la Vicepresidencia. - Foto: UP

En este contexto, ni Sánchez ni Ayuso pierden ocasión de entrar en el cuerpo a cuerpo de los reproches y las acusaciones, sabedores de que el Gobierno autonómico se puede decidir por muy pocos escaños, ya que algunas encuestas dan incluso un empate entre los bloques de la derecha y la izquierda.

Tal es la implicación de Sánchez que tanto él como Gabilondo pidieron a los fontaneros de La Moncloa, capitaneados por Iván Redondo, que marcaran la estrategia. Y esta pasa por que Sánchez acapare titulares, ya sea con promesas sobre la rapidez de la vacunación o el levantamiento del estado de alarma el próximo 9 de mayo, amén de furibundos ataques a Ayuso.

Lo último se pudo ver ayer con el anuncio de que la titular de Turismo, Reyes Maroto, será la vicepresidenta económica si el PSOE forma Gobierno. Tras la revelación, la propia ministra lanzó dardos a Ayuso, acusándola de «maltratar» a los madrileños durante la pandemia.

Otro foco importante está en Podemos. Su líder, Pablo Iglesias, dejó la Vicepresidencia para evitar que su partido desapareciera de la Asamblea. El tono bronco es el rumbo elegido por el vallecano, que intentó sin éxito lanzar una OPA a Más Madrid. Y es que los de Mónica García (e Íñigo Errejón) le dieron un portazo.

Igualmente, VOX se juega mucho debido al empuje de Ayuso y a la aceptación de la popular entre los votantes de este partido, según las encuestas. Por eso mismo, Santiago Abascal es el jefe de campaña.

A los que les va la vida el 4-M es a Ciudadanos, con Edmundo Bal, brillante portavoz en el Congreso, que se partió la cara en el Parlamento por un partido que podría ir abocado a la desaparición si no se mete en la Asamblea.