"Los refugiados que han participado hacían de ellos mismos"

Juana Samanes
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Comprometido. Este joven cineasta se muestra interesado en contar historias sociales comprometidas, llenas de humanidad, como lo sucedido en Lesbos

"Los refugiados que han participado hacían de ellos mismos" - Foto: Javier Etxezarreta

El nombre de Marcel Barrena empezó a conocerse entre el gran público gracias a su película 100 metros, donde acercó de manera certera la enfermedad de ELA. Interesado por cuestiones humanas, en su filme Mediterráneo aborda el tema de los refugiados narrando lo que ocurrió en Lesbos, y la labor que hicieron unos socorristas españoles. 

Esta película ha tardado en llegar a la gran pantalla casi seis años, cuatro de ellos dedicados a la documentación. ¿Cuándo decidió que quería contar esta historia?

Dani Rovira y yo quedamos muy contentos desde el rodaje de 100 metros y, a partir de ahí, empezamos a colaborar para contar historias. Y, en paralelo, escuché en una radio la labor que un socorrista español estaba haciendo en Lesbos, una misión prácticamente marciana. En dos días, nos pusimos en contacto con Óscar Camps, fundador de la ONG Open Arms, y le dijimos que queríamos contar sus vivencias.

En el rodaje han intervenido más de mil extras, refugiados reales en Grecia. Supongo que era inevitable involucrarse en su situación.

Yo creo que lo que he vivido en esta película nunca lo voy a volver a sentir. Desde el principio tenía claro que quería contar en el rodaje con refugiados auténticos y así fue. En uno de los viajes a Lesbos fui al campo de refugiados de Moira y un psicólogo me comentó que era muy bonita y loable la idea, pero podía causarles traumas revivir su tragedia. Pero yo no cambié de idea, hicimos entrevistas a estas personas y vinieron todos porque querían explicarnos lo que vivieron y ayudarnos. No hacían de actores, hacían de ellos mismos, fue muy emocionante. 

El rodaje en el agua, gran parte del metraje, supongo que se tradujo en secuencias muy complicadas.

Fue tremendamente complicado porque no teníamos suficientes días, porque en una jornada, por el tema del COVID, teníamos que rodar decenas de planos. Filmábamos a toda pastilla, e implicaba un nivel de caos terrible, desde cámaras que cayeron al agua hasta accidentes de barca. Porque nada se rodó en piscina, todo fue en el mar de Grecia.

Voy a hacer de abogado del diablo. Algunos dicen que, sin pretenderlo, las ONG ayudan a las mafias a que nunca acabe este trasiego de seres humanos que se juegan la vida en el mar. ¿Qué opina de ello?

Me parece de una maldad y una intoxicación tan bestia que creo que no hay ni que responder. A esos que censuran esta labor me gustaría oírles su propuesta: ¿Cuál es la alternativa?, ¿qué se ahoguen en el mar?

La película supone toda una denuncia a la inoperancia y pasividad de la Unión Europea ante crisis humanitarias. ¿Qué cree que tendría que cambiar para que actúe más rápido?

Yo analizaría por qué pasan esas cosas, a quién beneficia. Si alguien está interesado en generar un conflicto bélico en una nación donde no lo hay, eso va a dar lugar a una oleada de refugiados.