El resurgir del Espolón se empaña por la falta de cuidados

C.M.
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Los bancos de madera y las farolas necesitan una buena mano de pintura. También hay grafitis en la cartelería y en el muro del río. Los negocios piden más iluminación

El resurgir del Espolón se empaña por la falta de cuidados - Foto: Daniel Canas

Es el lugar por el que más burgaleses pasan a diario y uno de los más fotografiados por los turistas que vienen a visitar la ciudad. Sus famosos plátanos son la imagen por excelencia de Burgos, junto a la Catedral o a la estatua del Cid. El paseo del Espolón ha logrado recuperar su vitalidad después de años de decadencia, fundamentalmente, gracias a la hostelería y también a la rehabilitación de algunos de sus emblemáticos edificios pero, sin embargo, desde su inicio hasta el Arco de Santa María, y también en el primer tramo del paseo de la Audiencia, adolece de falta de mantenimiento, sobre todo de los elementos que componen el mobiliario urbano. Además, los árboles siguen presentando manchas blancas provocadas por hongos con las que parece imposible acabar.
Empezando por el mobiliario urbano, más de una veintena de bancos se encuentran en mal estado y necesitan una mano de pintura. No solo en el caso de zona de madera, que en algunos puede verse las tablas, sino también en la metálica. La situación se da en las tres partes del paseo, la más pegada a los edificios, el paseo Marceliano Santa María y la zona junto al río. A ello se une que están llenos de pintadas, aunque de ellas no es responsable el Ayuntamiento sino los vándalos, al igual que sucede con las papeleras o las fuentes de consumo.
Tampoco se libran de la suciedad de las palomas, especialmente, los del paseo central. En algunos es imposible sentarse por la acumulación de excrementos. No parece propio de una zona céntrica mantener los bancos en esta situación, dado que son de los más utilizados en la ciudad en verano al ser una zona fresca por la presencia de arbolado.
A pesar de ello, en esta época veraniega están prácticamente todos ocupados por personas mayores que buscar un lugar tranquilo y en el que se puedan guardar las distancias de seguridad.
Las farolas isabelinas tampoco han visto la pintura en años y están desconchadas. La situadas junto al Polisón tienen en la parte de arriba unas jardineras en las que las plantas están totalmente secas.
Las zonas ajardinadas se encuentran en buen estado aunque en algunos casos los perros han escarbado la tierra hasta dejar zonas sin césped. También están rotos algunos de los bordillos que delimitan los jardines y las esculturas necesitarían una buena limpieza.
En el extremo del Espolón que linda con el paseo de la Audiencia la situación tampoco es mejor, al menos en el primer tramo. Los bancos también necesitan pintura y los carteles para los turistas que indican los lugares que visitar también han sido objeto de los vándalos y están llenos de grafitis al igual que las farolas del puente.

 

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