La red de contenedores de Burgos, al límite

Á.M.
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La prórroga del presupuesto complica la pretendida mejora de la recogida de residuos en la ciudad, un recurso envejecido e insuficiente en algunos puntos

La red de contenedores de Burgos, al límite - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Cuenta el actual concejal de Medio Ambiente, Josué Temiño, que no hay día en el que, por un canal u otro, no le llegue alguna queja relacionada con los servicios de limpieza y recogida de residuos. El edil está preocupado por el hecho de que el actual contrato de ese servicio esté a punto de expirar tras más de una década activo y que no exista, al menos de momento, la posibilidad de revisarlo al alza. Es obvio que la ciudad crece, demanda nuevos servicios y tanto los procesos como los recursos técnicos quedan obsoletos.
La realidad, como este periódico les ha venido contando en las últimas semanas, es que la situación de prórroga presupuestaria limita el importe de contratación del ‘nuevo’ sistema a los 15,5 millones de euros que cuesta actualmente, mientras que la previsión municipal es que serían necesarios unos 19 millones anuales para modernizar y mejorar el servicio, que además de ser el más caro de los que presta el consistorio es también de los más importantes, si no el más.
Uno de los capítulos cruciales del servicio es el relativo al vaciado de los contenedores de la ciudad, nada menos que 3.463, más de la mitad de residuos sólidos urbanos (el depósito gris). El coste de cada contenedor supera los mil euros, por lo que, a brocha gorda, el valor del material ‘fijo’ de la red de recogida se acerca a los cuatro millones. Una fortuna. Si bien la empresa que tiene adjudicado el servicio, Semat, ha ido renovando parcialmente esa red, lo cierto es que son multitud los contenedores dañados, con defectos de funcionamiento o muy deteriorados.
«Sabemos que muchos están reventados y necesitan ser repuestos, pero eso tiene un coste que, con las limitaciones presupuestarias actuales, no podemos asumir», continúa Temiño, que no desprecia la posibilidad de que el Ayuntamiento se vea abocado a licitar un contrato específico para renovar el parque de contenedores.
Asunto aparte merecen los soterrados. Son pocos y están todos en el centro histórico, pero cabría preguntarse si cumplen la normativa.
saturados. La otra problemática de la recogida es la saturación que se registra en algunos puntos de la ciudad, sobre todo aquellos circundados de hostelería, supermercados o comercio que en horas punta necesitan sacar muchos residuos de sus establecimientos. El vaciado de los contenedores no es, salvo excepciones, diario. No lo es porque no hay dinero suficiente para pagar ese servicio. Medio Ambiente se ha marcado «el reto de intentar mejorar la frecuencia de recogida» para evitar imágenes cotidianas como la que ilustra estas líneas.
Actualmente, El 75% de los contenedores grises se vacía a diario, mientras que el 25% lo hace en días alternos. El 60% de los azules (papel y cartón) tiene recogida diarias, y el resto una o dos veces por semana. El vidrio tiene menos frecuencia: el 20% una vez a la semana, el 15% cada dos semanas y el resto una vez al mes. El problema es que hay depósitos que se podrían vaciar con menos frecuencia y otros que necesitarían ser retirados más de una vez al día. Eso es lo que se pretende mejorar.
Además, está cercana la obligatoriedad de extender a toda la ciudad la red de contenedores marrones. Su función es recoger exclusivamente materia orgánica. Durante la legislatura anterior ya se implantó un programa piloto con 24 puntos de recogida que hasta la fecha han recibido casi 700 toneladas de basura orgánica. Tendrán que estar en todos los barrios antes de que termine 2020.
Para evitar el colapso en momentos puntuales, el nuevo pliego del contrato sí añade la recogida puerta a puerta del vidrio en el centro histórico (ya se hace con el papel y el plástico) y pretende extenderlo a los polígonos, donde «hay que evitar que en el contenedor gris se tire todo tipo de residuos, que son de difícil reciclado al llegar a la selección en el Ecoparque», zanja Temiño. A más, conviene recordar las normas básicas de civismo y evitar depositar la basura junto a los contenedores: no cuesta tanto levantar la tapa. Siempre que funcione, claro.