Expropiarán tres parcelas en San Gil para un parque

C.M.
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La propuesta la planteó el presidente de la Junta del Distrito Centro, José Antonio Antón, y el coste se quiere incluir en la modificación de los presupuestos prevista para mayo

Expropiarán tres parcelas en San Gil para un parque - Foto: Patricia González

El Ayuntamiento quiere recuperar algunas zonas del centro histórico que han quedado fuera de ordenación y ensombrecen la imagen de esta zona de la ciudad, una de las más visitadas por los turistas. Es el caso de un espacio de 359 metros cuadrados ubicados entre las calles Tahonas, San Francisco y San Gil.
Este recodo de la muralla está abandonado e, incluso, se usa como vertedero, lo que afea el entorno de las viviendas pegadas a ella. La idea es expropiar tres parcelas que se verían afectadas y posteriormente adecentar el entorno y transformarlo en parque. También se acondicionaría el patio de la manzana y se pondría en valor el paño de la muralla, dado que la zona está en el entorno BIC de la iglesia de San Gil, en el Camino de Santiago, y en la zona protegida de la Unesco como extensión del Patrimonio Mundial de la Catedral.
La propuesta fue planteada por el presidente de la Junta del Distrito Centro, el concejal José Antonio Antón, en la última reunión y tuvo una gran acogida por el resto de integrantes. Este entorno está contemplado en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) como una actuación aislada, de modo que la tramitación urbanística sería sencilla. «Habría que expropiar las parcelas, que son de tres propietarios, y posteriormente actuar en este entorno, en base a un proyecto que ya está ultimado para dotar de la dignidad que requiere este espacio», indicó Antón.
La idea es crear un zona pública que remate el parque de San Esteban, lo que cambiaría sustancialmente la imagen de este entorno junto al que hace cuatro años se ubicó un aparcamiento destinado a los vecinos del centro histórico cuando se decidió suprimir el estacionamiento en uno de los lados de las calles aledañas.
El coste de la actuación rondaría los 200.000 euros, según las primeras estimaciones. También contribuiría a recuperar el trozo de muralla existente en esta zona, que sin duda no es la mejor conservada ni la más vistosa.
De hecho en 2010 se produjo un derrumbe de la muralla tal y como denunciaron los vecinos del entorno mientras que en 2017 otro residente mostraba más piedras del tamaño de una sandía que se había caído del paño en el interior de su patio. En ese momento se alertó del peligro para las personas que pasaran por ese entorno e incluso se requirió la intervención de los bomberos y desató la alerta sobre su estado.