Urgen la consolidación del pozo del Castillo

A.S.R.
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Proponen también su musealización. La actuación más acuciante es la reconstrucción del tercer husillo, cerca del derrumbe, para cuya financiación el concejal de Turismo llamará a las puertas del Ministerio de Cultura

Urgen la consolidación del pozo del Castillo - Foto: Luis López Araico

El abandono sufrido por el Castillo no es ninguna novedad. La voz de alarma es insistente. Ese tono se agrava con el paso del tiempo y va camino de no tener vuelta atrás. Juan Carlos Chicote, uno de los bomberos que exploraron el pozo y las galerías subterráneas de la fortaleza en los años noventa, vuelve a reivindicar la urgencia de la consolidación y musealización del entramado subterráneo.
«Tiene que haber un mínimo mantenimiento, ha estado bastante abandonado, es un complejo muy interesante, al que se dedicó mucho esfuerzo y es un lugar de primer orden para la ciudad de Burgos. Es un patrimonio histórico que hay que preocuparse de conservar», introduce y sitúa en lo más alto de las necesidades el reacondicionamiento de esas entrañas bajo tierra. «La red de los husillos y el cilindro central del pozo es la parte más delicada», ilustra y enciende todos los focos sobre el tercero, «que se está viniendo abajo literalmente porque sufre un montón de tensiones y de cargas que apremia reforzar».
Y no exagera. Una persona desciende la escalera de caracol que rodea todo el pozo sin problema hasta ese punto, puede incluso sujetarse a la pared con las manos. No hay miedo de tocar algo indebido. Pero en ese tercer husillo las prevenciones deben ser todas: nada de poner la mano en él, ni rozarlo siquiera, debe haber espacio entre una persona y otra en el descenso y cuidar donde se pone el pie porque los peldaños están cubiertos de tierra y pequeñas piedras desprendidas. Tiene un mordisco que, quienes lo han visitado en anteriores ocasiones, afirman que se agranda por momentos.Se ve tan frágil que parece que con un pequeño toque se vendría abajo con la facilidad de una torre de naipes.
Pasado este escollo, la escalera de caracol recupera su robustez. Vuelve a ser un lugar seguro, aunque, según se avanza en profundidad, aumenta la humedad, el barro y las estrecheces. Quién dijo miedo.
Chicote confía en que la nueva Corporación demuestre la sensibilidad que ha faltado hasta ahora.
De momento, el equipo socialista ya tiene estas reivindicaciones en sus oraciones. El concejal de Turismo, Levi Moreno, es consciente de los daños y de la urgencia de la intervención y llamará a las puertas del Ministerio de Cultura en busca de financiación.

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