Un ejercicio lingüístico y ético

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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Estudiantes de ESO y Bachillerato de los institutos Diego Porcelos y López de Mendoza escriben cartas de ánimo a los pacientes del HUBU

Las cartas se envían por correo electrónico pero Silvia, alumna del Porcelos, prefirió escribirla a mano y hacer una foto.

Cada día falta menos para volver a salir, para disfrutar con los amigos, con la familia y con cada uno de tus seres queridos que tanto añoras. Podremos pasear por las calles de esta preciosa ciudad, contemplar la Catedral e incluso tomarnos algo con los colegas en nuestra cafetería favorita. Volveremos a discutir, a llorar pero reiremos más fuerte que nunca. Para que todo esto llegue, ahora necesitamos que estés fuerte, porque ya se empieza a ver la luz al final del túnel. Mientras tanto, te doy mi mano y en ella toda la fuerza del mundo para que sigas luchando. Para que mañana te encuentres un poquito mejor y consigas salir y de nuevo poder dar muchos abrazos, tantos como los que ahora no nos permiten dar».
Este emotivo texto aparece en una carta que Ángela, una alumna del instituto Diego Porcelos ha enviado a la cuenta cartashubu@gmail.com, que se instauró hace unas semanas para enviar mensajes de ánimo de los pacientes ingresados en el Hospital Universitario de Burgos (HUBU), pero también forma parte de su actividad escolar. Dos profesoras de Lengua y Literatura de este centro y del López de Mendoza, Mercedes e Inés Andrés, propusieron a sus estudiantes (de 4º de la ESO y 1º y 2º de Bach) esta iniciativa, entre lo académico y lo solidario, que está aportando un poco de luz entre tanta enfermedad y tristeza.
«El día 23 vi en Twitter que el personal sanitario de un hospital de Madrid recogía cartas de ciudadanos para animar y acompañar a las personas ingresadas. Yo estaba intentando diseñar lo que quedaba de trimestre de forma que mi alumnado no se viese abrumado por los deberes, pero, por otro lado, tuviese algo que hacer durante los días que faltaban hasta las vacaciones. Me pareció buena idea plantearles ayudar a alguien, una tarea con un sentido real, dentro de esta situación de crisis. Una de mis alumnas tiene una madre enfermera. Le escribí un mensaje preguntándole si en Burgos también se hacía y ella misma se ofreció a entregarlas en la planta donde estaban los pacientes aunque luego no fue necesario, porque ya existía un correo que las recogía», explica Inés Andrés. Su hermana Mercedes, también profesora, ya había enviado su carta y también estaba pensando también en proponérselo a sus estudiantes.
«COLABORAR PARA ALIVIAR EL MIEDO». Así, les explicaron que las personas contagiadas que están ingresadas se encuentran aisladas, sin contacto con sus seres queridos, solas y afrontando una situación durísima por la falta de acompañamiento y visitas: «Les dijimos que colaborar para aliviar el miedo y la soledad de una persona era la mejor de las tareas. Pero como vemos muchas veces en clase que hay personas a las que lo emocional les supone un plus de dificultad y la situación ya es lo suficientemente dura a ese nivel, decidimos ponerla como tarea voluntaria. Además, no sabemos la situación que cada chaval tiene en sus casas y con sus familias y enfrentar la tarea como una obligación podía suponerles una carga. Les dijimos que podían enviarlas ellos, pero mejor que pasasen primero por nosotras, para corregir errores y dar indicaciones. Algunos las han mandado sin enseñárnoslas porque les ha parecido muy personal y así lo han querido». 
La mayoría de las misivas han sido escritas en el ordenador aunque también se han dado casos como el de Silvia, del Porcelos, que quiso escribirla a mano, hacer una foto y enviarla a ese correo electrónico habilitado. «Ánimo y a vencer» se puede leer en letras bien grandes en su texto. Julia, del López de Mendoza, le cuenta a los pacientes que ella está aprendiendo mucho de esta experiencia: «Te das cuenta de lo poco que apreciamos los pequeños placeres hasta que no puedes disfrutar de ellos. Un paseo, las croquetas de tu abuela, el olor a lluvia, un abrazo, una mirada, una sonrisa... Echo de menos eso. Pero bueno, en esto consiste la resiliencia. Todos juntos somos más, contamos con el apoyo de una sociedad que no se rinde y que no está dispuesta a perder la batalla. Mucho ánimo, cada vez queda menos. ¡A por todas campeón/campeona! PD: Si puedes, te recomiendo escuchar la canción Vivir de Rozalén y Estopa. A mí  por lo menos me pone de buen humor».
Otros alumnos de Inés y Mercedes como Ciro (que se encuentra preocupado, cómo no, por su EBAU), Sara, Clara, Daniel o Berta, se han dirigido también a los pacientes en una magnífica iniciativa que tiene como ‘efecto secundario’ la creación de un vínculo cívico y solidario entre quienes sufren y quienes están aprendiendo. María, del López de Mendoza, tiene en su carta un recuerdo también para su abuelo: «Cuando salimos a aplaudir a las ventanas para agradecer el gran trabajo de los sanitarios, por supuesto, también nos acordamos de vosotros, os aplaudimos porque estáis siendo muy fuertes ante esta situación y celebramos cada persona que se ha recuperado. Cada vez os queda menos para poder volver a vuestras casas. En especial quería transmitirle el apoyo de toda la familia a mi abuelo. Espero que se te esté haciendo llevadero. Todos los días nos acordamos de ti, muchos besos y fuerza. Un día más en el hospital, es un día menos para volver a estar con nosotros. Te queremos».