La excusa de tirar la basura llena el contenedor de trastos

S.F.L.
-

Encargados de recoger los residuos en parte de La Bureba, Valdivielso, Oña y sus pedanías denuncian la falta de concienciación en reciclaje y el trabajo extra que realizan para separarlos

La excusa de tirar la basura llena el contenedor de trastos

La actual situación de confinamiento por la COVID-19 ha convertido el hecho de tirar la basura en una excusa para poder salir a la calle. Es necesario tener presente que esta acción en tiempos de coronavirus requiere de precauciones especiales, sobre todo en aquellos hogares con personas aisladas o en cuarentena. Sin embargo, los operarios de la Mancomunidad Oña-Bureba-Caderechas-Valdivielso, encargados de recoger la basura orgánica de las zonas, denuncian que el número de enseres depositados en los contenedores cada vez es mayor.
Esta situación genera que en múltiples ocasiones los trabajadores tengan que disponerse a separar los restos e incluso hacerse con las bolsas de residuos del suelo porque los depósitos se llenan con artículos indebidos. Como medida preventiva y para evitar que el contagio del virus se expanda, los empleados propusieron dejar las tapas de los contenedores subidas para que los ciudadanos no tuvieran que mantener contacto directo. «La situación por la que estamos pasando no es excusa para dejar de reciclar, especialmente ahora que al pasar más tiempo en casa se generan más residuos», expone Carlos Peña, trabajador de este servicio desde hace más de 25 años.
Los trastos, maderas, juguetes, cartones que se encuentran a diario en todas las localidades en las que prestan el servicio deberían depositarse en las zonas fijadas para ello, a las que una vez al mes el Consorcio de Basuras se acerca para vaciar y a las que está permitido acudir durante el estado de alarma.
En el caso de que no haya mucha acumulación se retiran, pese a que no es su cometido. Pero, con la situación que se vive como consecuencia de la pandemia, «no nos apetece tener que estar hurgando entre los restos para seleccionar la basura y clasificarla porque no es nuestra función y corremos riesgo de contagio como el resto de la población», manifiesta Peña, quien ruega concienciación para facilitar las labores y por el bien común.
Actualmente, la plantilla -formada por tres personas- se turna para evitar coincidir en espacio y tiempo ya que trasladan todos los desperdicios al punto limpio de Briviesca. Durante las últimas semanas han desinfectado todos los contenedores de sus zonas, tapas y manillas incluidas.