Ulises llegó hasta La Lora

R.Pérez Barredo
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Una reciente investigación sostiene que uno de los individuos hallados hace varias décadas en el túmulo campaniforme de Tablada de Rudrón procedía de las islas británicas

Ulises llegó hasta La Lora - Foto: Patricia González

Siempre fue considerado un yacimiento referencial, emblemático. El túmulo de El Virzagal, descubierto hace varias décadas por JacintoCampillo en Tablada de Rudrón, en una hondonada expuesta a la solana, ocultaba varias estructuras sepulcrales y ajuares funerarios de época campaniforme (2000-2200 años a. de C). Si las céramicas halladas ya resultaron de lo más interesantes, lo más llamativo de este enterramiento se descubrió casualmente unos cuantos años más tarde, a finales de los 90: dos excepcionales joyas de oro de tipología atlántica -sortijas, pendientes o adornos de pelo-; piezas, en cualquier caso, de extremada rareza en España, donde no se ha hallado nunca nada similar, encontrando, como únicos referentes, a unos pocos ejemplos conservados en Gran Bretaña y Europa central. Este fue el principal motivo por el que un equipo dirigido por el prehistoriador y arqueólogo Germán Delibes decidió volver sobre los hallazgos de El Virzagal, con descubrimientos bien sorprendentes.
«Es un túmulo que nos sorprendió desde el principio», explica Germán Delibes al pie del enterramiento. «Su ajuar campaniforme sigue siendo el más rico de la provincia de Burgos», apostilla. En aquella época, ni siquiera los museos provinciales se interesaban por los huesos que se hallaban en túmulos como el de Tablada. «Y hace unos pocos años, cuando se empezaron a hacer análisis de ADN, análisis de isótopos para conocer la alimentación e incluso de Carbono 14, que no se habían podido hacer en ese momento porque eran caros, nos planteamos llevar a cabo un pequeño proyecto, financiado por la Junta».
Lo primero que se hizo fue un estudio antropológico de todos los huesos que habían aparecido en el túmulo, lo que dio como resultado un total de siete individuos diferentes. Gracias a las pruebas del Carbono 14 se conocieron sus cronologías: el túmulo se fundó, como había sabido Jacinto Campillo, en época campaniforme, pero se siguió utilizando en la Edad del Bronce: de los siete individuos, cinco eran campaniformes y dos de la Edad delBronce. Se hicieron más análisis; algunos, como los de isótopos, todavía están en curso, pendientes de resultados que se antoja serán bien interesantes toda vez que permitirán saber qué tipo de alimentación tenían y si tuvieron movilidad, esto es, si eran individuos nacidos y crecidos en la zona o si por el contrario vinieron de fuera. Pese a que esa información aún está por llegar, los análisis de ADN, que se hicieron en Harvard (EEUU), han resultado «espectaculares y reveladores», en palabras de Germán Delibes. El equipo científico encargado de esa prueba ha hecho lo propio con prácticamente todos los yacimientos europeos, lo que ha permitido saber, entre otras cosas, que «gran parte de la población campaniforme de Europa central y de las islas británicas es de ascendencia esteeuropea, presenta ADN estépico, y lo vinculan a un grupo probablemente de jinetes de la zona de Ucrania o incluso del otro lado de los Urales». 
Esto es, que hubo penetración de estas gentes en occidente, incluyendo las islas británicas. «En Inglaterra, en los años 40 y 50 del siglo XX, se dijo que la llegada del vaso campaniforme había sido fruto de una invasión. En los 70 nos hicimos más quisquillosos y dijimos que si no éramos capaces de demostrar la movilidad, que realmente hubiera suplantación poblacional, era complicado afirmar eso. Y empezamos a hablar de cambios en la continuidad: las mismas poblaciones que cambian de hábitos etc. Pues bien, ahora, gracias al ADN, sabemos que en las islas británicas hubo una suplantación prácticamente del cien por cien de la población por gentes llegadas del este de Europa. Hubo invasión»

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