Uno de cada cuatro hosteleros no volverá a abrir su negocio

B.D.
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El sector calcula que un 25% de los locales no podrá abrir tras la pandemia por el desplome de los ingresos, que se verán mermado en un 40% de media al suspenderse las fiestas y otros eventos de masas

Imagen de archivo de una terraza en el centro de Burgos. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

La suspensión o aplazamiento de las fiestas de San Pedro y de eventos multitudinarios como la Noche Blanca o el Curpillos tendrá un impacto negativo importante sobre la economía local. Las pérdidas serán millonarias y desde el sector de la hostelería, uno de los más afectados por la crisis, calculan que sufrirán una merma del 40% en su facturación anual. Fernando de la Varga, presidente de la Federación Provincial de Hostelería, no se atreve a dar una cifra concreta sobre el descalabro en los beneficios de bares, restaurantes y hoteles pero sí anuncia que esta crisis sanitaria supondrá la ‘muerte’ del 25% de los establecimientos de hostelería.
El mayor temor del sector, si no se adoptan medidas más eficaces desde la administración, es que una cuarta parte de los locales se verán obligados a desaparecer ante el derrumbe de las cifras de ingresos. «Sabemos de pequeños empresarios que no podrán volver a levantar la persiana si no hay más ayudas, lo que disparará los niveles de desempleo», precisa, tras subrayar que recuperar toda la mano de obra que empleaba la hostelería «será imposible». De la Varga declara que el aplazamiento de los gastos lleva a «una mayor ruina» de unos de los motores económicos.
La concejala de Festejos, Blanca Carpintero, señala que en los próximos días convocará a la Comisión de Fiestas, de la que forman parte todos los colectivos implicados -grupos políticos, hosteleros, representantes de la Federación y de la Hermandad de Peñas y Comité de Folclore- a una reunión para analizar la situación y determinar qué diseño de programa se hace si finalmente se posponen hasta la última semana de agosto las fiestas si las circunstancias lo permiten.
Carpintero asegura que desde el Ayuntamiento de Burgos no disponen en este momento de un informe sobre el  impacto que tendrá para la economía local la suspensión de las fiestas ya que solo han decidido aplazar su celebración con un formato más reducido para compensar las pérdidas.
Sobre el destino que el Consistorio dará a las partidas que no se gastarán en las fiestas, Carpintero anuncia que esa es una cuestión presupuestaria que habrá que analizar a futuro. «Estamos en un escenario en el que no tenemos un presupuesto y se están barajando varias opciones», dice.
Menos explícito, el concejal de Turismo, Leví Moreno, cree que desde ese punto de vista turístico las fiestas «no son unas fechas potentes» por lo que el impacto no es tan fuerte como en otros días.
Desplome del consumo. La presidente de la Federación de Empresarios de Comercio, Consuelo Fontecha, subraya que el sector en este momento está más preocupado por el impacto del cierre de los establecimientos y por el retraso o eliminación de las rebajas que por otros escenarios, como el aplazamiento de las fiestas. «La inquietud del comercio gira en torno al desplome del consumo y el efecto que está teniendo en autónomos y pymes», precisa, tras destacar que  existen aún muchos interrogantes sobre el plan de desescalada. «La situación es tan complicada, tan imprevisible y tan cambiante que hacer valoraciones es difícil. No existen realidades, no existen certezas; no las tenemos nosotros ni las tiene nadie. Estamos al albur de los que nos decreten», agrega.