La UBU quiere mapear la extensión del virus y ver su alcance

B.G.R.
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Estaría elaborada en dos o tres semanas, con posterior actualización permanente, y comenzaría con un proyecto piloto en la capital para determinar focos de contagio y reforzar las medidas

Un grupo de sanitarios acude a un servicio domiciliario. - Foto: Alberto Rodrigo

El Vicerrectorado de Investigación de la UBU se ha dirigido a la Junta para solicitar los datos sanitarios de la Covid-19 en Castilla y León con el fin de cartografiar la propagación del virus. La iniciativa ha sido desarrollada inicialmente por científicos de la Universidad de Málaga, a partir de la cual se ha creado una red nacional de análisis territorial integrada por geógrafos de 16 instituciones académicas, entre las que figura, además de la de Burgos, laComplutense de Madrid, Alcalá de Henares, Granada, Santiago, Sevilla o Zaragoza.
La propuesta parte del grupo de investigación local de Estudios Geográficos, dirigido por el profesor Gonzalo Andrés. El objetivo pasa por saber «cuál es el comportamiento espacial de la transmisión del virus para conocer dónde se ubican los principales focos de contagio, con qué factores urbanos se relaciona y cuáles son los espacios clave de actuación para frenar su extensión», según recoge la carta remitida al Gobierno regional. El mapeo de los casos se realizaría a una escala microurbana que permitiría conocer al detalle la distribución del coronavirus por fechas y calles, datos que luego se cruzarían con otros territoriales como la ubicación de farmacias, centros de salud u otras infraestructuras.
Pero para poder llevar a cabo esta iniciativa, los investigadores de la Universidad de Burgos requieren de todo tipo de datos sanitarios de personas contagiadas por la Covid-19, tanto por sexo como por edad, algo que han solicitado a la Junta de Castilla y León y al Ministerio de Sanidad sin que por el momento hayan recibido respuesta alguna de ninguna de las partes. 
Málaga pionera. En caso de que la información llegue, el proyecto arrancaría con una experiencia piloto en la capital burgalesa, si bien la intención de la institución académica pasa por extenderlo a la provincia y al resto de Castilla y León. Es el mismo proceso que se está llevando a cabo la Universidad de Málaga desde el pasado 16 de marzo y en sus fases iniciales «ha funcionado muy bien y se ha visto que está dando resultados», según explican fuentes de la UBU. Porque, según recoge su proyecto, el modelo a seguir permite «delimitar en cada momento la evolución del contagio en las condiciones dictadas por el estado de alarma y cuáles son los focos más virulentos y conflictivos de la ciudad sobre los que reforzar las medidas de desinfección, aislamiento y anticontagio, dado que constituyen puntos estratégicos para cortar la cadenas de propagación» del coronavirus.
Las mismas fuentes precisan que al inicio de la crisis sanitaria la distribución de la Covid-19 se «veía muy bien», aunque a medida que avanza la enfermedad y se va extendido resulta «más complejo». Las mismas fuentes precisan que el objetivo es «aportar a la Administración una herramienta que permita saber cómo se extiende pero no solo en el momento actual, sino también para posibles repuntes, una oleada e, incluso, otras pandemias», subrayan, no sin dejar de aludir a la ayuda que supondría a la hora de «tomar decisiones, planificar y gestionar» también el llamado proceso de desescalada.
La elaboración de la cartografía se extendería durante el plazo de dos o tres semanas y se actualizaría casi de manera permanente cada tres o cuatro días. El proyecto se realizaría con los propios medios humanos y materiales de este grupo de investigación de la UBU.