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¿Cómo cruzaban el mar los homínidos del Pleistoceno?

EFE
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Los científicos del CENIEH Ana Mateos y Jesús Rodríguez forman parte de un equipo que publica hoy en la revista 'PLOS ONE' un modelo computacional que recoge las migraciones de África a Eurasia

Los homínidos del Pleistoceno cruzaban a nado estrechos - Foto: Jesús Rodríguez ICAL

Los homínidos de Pleistoceno, durante sus migraciones desde África hace más de un millón de años, no sólo utilizaron pasos terrestres, sino que también cruzaron a nado los estrechos y lograron asentar población en la otra orilla, algo que los científicos no habían avalado hasta ahora en sus investigaciones.

Ana Mateos y Jesús Rodríguez, científicos del Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH), con sede en Burgos, han participado en un estudio que demuestra esos pasos a nado en las migraciones de homínidos de África a Eurasia.

Lo hicieron en varias ocasiones y con toda probabilidad atravesarían el mar Mediterráneo por el estrecho de Gibraltar y el del mar Rojo por el de Bab-al-Mandab, según ese estudio publicado por científicos españoles y alemanes en la revista Plos One.

Para esta investigación se han empleado modelos computacionales que recrean las acciones e interacciones de los individuos dentro de un entorno, incluidos condicionantes del paisaje como los recursos y topografía, pero también factores fisiológicos, demográficos y la capacidad de decisión de los homínidos.

Se ha evaluado además la eficacia de cuatro tipos de movimiento en el agua: dos activos y direccionales -nadar e ir en una balsa- y dos pasivos y sin dirección (dejarse arrastrar a la deriva con o sin utilizar un objeto a modo de flotador).

"También hemos simulado el efecto de los principales riesgos fisiológicos que podía correr un homínido en el mar durante el Pleistoceno como son la deshidratación, la hipotermia y el agotamiento", explica Ana Mateos en ese trabajo, según una nota difundida este miércoles por el CENIEH.

Los resultados acreditan que las probabilidades de éxito se reducen al aumentar la distancia entre las dos orillas y que podrían haber cruzado distancias de menos de diez kilómetros simplemente a nado.

El principal factor condicionante sería la temperatura del agua, ya que incluso podría haber causado la muerte por hipotermia.

"El uso de balsas simples permitiría travesías más largas, pero, en esos casos, la deshidratación y la muerte por inanición serían los principales factores de riesgo a tener en cuenta. Aunque es probable que esta tecnología (balsas) se desarrollara mucho más tarde", aduce Mateos.

La direccionalidad del movimiento, la percepción de la otra orilla y la intención de llegar a ella se revelan como factores clave del éxito o fracaso del paso.

"La probabilidad de éxito del cruce accidental de un estrecho para establecer una población fundadora es muy baja porque requiere el paso de varios individuos a la vez", indica por su parte Jesús Rodríguez.

En este artículo, liderado por Ericson Hölzchen, han participado, además del CENIEH, científicos de la Goethe University de Fráncfort, el Trier Lab for Social Simulation (TRILABS) y el German Research Center for Artificial Intelligence (DFKI).