Una visita el Gran Cañón sin moverse del G-3

A.G.
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Un proyecto de realidad virtual que lidera Aspanias ha sido uno de los diez elegidos por Vodafone en toda España en su convocatoria de Transformación Digital

Una visita el Gran Cañón sin moverse del G-3 - Foto: Patricia González

Cuando se habla de accesibilidad para personas con diversidad funcional es conveniente quitarse de la cabeza una rampa o una barandilla. La accesibilidad es otro concepto mucho más amplio y que, además de beneficiar a la población general,  hace que los colectivos que tienen alguna limitación vean que su calidad de vida aumenta a todos los niveles. ¿Qué beneficios puede traer a alguien con  una discapacidad intelectual tener unas gafas de realidad virtual que le permitan acceder a escenarios a los que, quizás, nunca se habría asomado de otra manera? La Fundación Aspanias cree que muchos. También lo piensa la Fundación Vodafone, que ha elegido el proyecto El mundo en tus gafas, por un turismo accesible, entre los diez más interesantes que se han presentado a la última edición de su convocatoria Transformación Digital, dotándolo con 15.000 euros. «El objetivo es poner en marcha una especie de agencia de turismo virtual, un espacio digital en el que las personas pudieran seleccionar destinos en base a sus intereses, con la particularidad de que no se viajaría de forma presencial sino utilizando la tecnología de la realidad virtual o, más concretamente, haciendo uso de los recursos ya existentes de realidad virtual en internet», explica Miguel Gómez Gentil, coordinador de Calidad de la Fundación Aspanias.
A su juicio, con ello se conseguiría que personas con discapacidad intelectual -además del público en general- pudieran ‘viajar’ a escenarios muy apetecibles o vivir experiencias que, de otro modo, sería prácticamente imposible tener «ya fuera por lejanía, por no ser accesibles o porque estas personas podrían no contar con los apoyos o los recursos económicos necesarios y estoy pensando en el acceso a museos, parques naturales, monumentos, estadios, ciudades, etc».
En este viaje la Fundación Aspanias no está sola. El proyecto se presentó en alianza con las asociaciones de familias de personas con discapacidad intelectual o del desarrollo de Merindades (Asamimer) y Miranda de Ebro (Aspodemi) y cuenta con la colaboración del grupo de investigación DINper (diseño inclusivo personalizado) de la Universidad de Burgos, entidad que se ha implicado a través de la concesión de becas de un alumno de Ingeniería Informática, Heber Saiz y una estudiante de Comunicación Audiovisual, Cristina Carrasco, que son los encargados de dar vida técnicamente a este proyecto que será, además, el asunto sobre el que verse su trabajo de fin de grado: el ‘concentrador’ de los recursos disponibles en la red, que tomará forma de página web en la que habrá una aplicación para descargarse en las gafas de realidad virtual. De este último aspecto se encarga Saiz: «Estoy trabajando en la actualidad en la aplicación que se cargará en las gafas y la interacción con ella, además de la integración de los vídeos de patrimonio y turismo y elaborando los enlaces que lleven a distintas experiencias». Carrasco, por su parte, está creando el modelo 3D de la entrada del centro Puentesaúco que tiene Aspanias en el G-3 para que los usuarios de las gafas  estén familiarizados con lo que van a ver: «Para ellos será como entrar en su colegio, una conexión con su realidad». En este sentido, se recrearán todos los detalles, incluido un gran mural existente en el hall que servirá como entrada a los diferentes escenarios de realidad virtual.
Por parte de Aspanias, está trabajando intensamente en el proyecto la alumna de Puentesaúco Margarita García Calleja, que será la encargada de explicar tanto a sus compañeros como al profesorado la forma en la que tienen que utilizar las gafas. Manuel Carmona, de  Aspodemi, y Carmelo Fuente, de Asamimer, harán la misma función en sus respectivas asociaciones, y coordinando todos los trabajos se encuentra el técnico Alberto Griñó: «Este proyecto va a ser bueno para todo el mundo, tenga o no una discapacidad intelectual porque se podrá utilizar como ocio pero también como herramienta educativa motivadora y estimulante para aprender».
Manuel Carmona y Carmelo Fuente están entusiasmados con el proyecto: «Es fenomenal, parece que estás dentro de los paisajes y a nosotros, que venimos de centros que están en el medio rural nos va a venir muy bien porque hay gente que no se va a poder desplazar».