Tramposa efusividad

F.L.D.
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Este tipo de hurtos ha experimentado un repunte, con una decena de denuncias en el últimomes y medio. Las víctimas son principalmente gente mayor que porta cadenas o pulseras

Tramposa efusividad - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

En verano, quien más y quien menos, tiene aunque sea una semana para poder desconectar de la rutina y marcharse de vacaciones. No obstante, hay profesiones en las que no se descansa en ningún momento del año o que, incluso, tienen más trabajo. Es el caso de los  ladrones, que parece que nunca descansan y que tienen una estación fetiche para perpetrar un tipo concreto de delito. En tiempo de sol y calor, uno de los clásicos es el llamado ‘abrazo cariñoso’, en el que aprovechan que llevamos menos prendas de ropa para saber qué tipo de joyas portamos encima y abordar, así, a sus víctimas para quitárselas.
Este tipo de hurtos se producen en zonas de paseo y de concentración de personas mayores, como pueden ser las plazas o los márgenes del río. La población mayor de 60 años es su preferida, pues tiende a ser más confiada y suele dejar a la vista cadenas, pulseras o relojes. Los ejecutores de la fechoría son, por lo general, mujeres de mediana edad y de nacionalidad extranjera, principalmente del este de Europa. Su manera de actuar es sencilla: selecciona a su ‘presa’, se acerca con la excusa de preguntarle una calle o un monumento y, en agradecimiento, le da un abrazo en el que aprovecha para robarle lo que lleve en el cuello y las muñecas.
Desde la Policía Nacional de Burgos advierten de que este tipo de cacos también utiliza otras excusas para abordar a sus víctimas, por ejemplo, hacerles creer que se conocen de hace tiempo y les saludan con efusividad, momento en el que les dan un abrazo o les agarran del brazo. También llegan a utilizar la insinuación sexual para distraerles, tocarles y llevarse todas las joyas que tienen encima, apuntan fuentes de la Comisaría Provincial.

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